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El mítico Luna Park pasa a manos de la Iglesia y su futuro es incierto

El escenario de las recordadas veladas de boxeo argentino y también de espectáculos artísticos vive un momento de incertidumbre. El 95 por ciento del lugar quedó en manos de Cáritas y de la sociedad Salesiana y el 5% restante a cargo de unos sobrinos. ¿Cuál será su destino?

El mítico Luna Park, escenario de grandes peleas como las de Nicolino Locche, Pascual Pérez y Carlos Monzón y de famosos recitales, ahora pasará a estar en manos de la Iglesia Católica, y si bien, por ahora no se sabe su destino, una de las versiones indican que allí se construiría una torre de viviendas.

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La dueña de la mayor parte de la sociedad propietaria, Ernestina de Lectoure, que murió el 9 de febrero pasado a los 95 años, tras una larga enfermedad, no tenía hijos, por lo que en su testamento dejó el 95% de Stadium Luna Park Lectoure y Lectoure SRL, propietaria del estadio, a la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco y a Cáritas, representada legalmente por el Arzobispado de Buenos Aires.

Un grupo de familiares y herederos del célebre Juan Carlos "Tito" Lectoure, sobrino de Ernestina, todavía conserva la parte minoritaria de las cuotas, el equivalente al 5% del total del capital social. El trámite sucesorio sigue abierto y la Justicia ordenó la intervención de la sociedad propietaria del estadio durante este proceso.

En medio de rumores sobre el futuro del estadio, que incluyen una posible venta y la construcción de una torre de viviendas, fuentes eclesiásticas dijeron que se le dará un "uso comercial", como a otros inmuebles administrados por la Iglesia.

Las fuentes eclesiásticas no precisaron el rubro de actividad ni con qué características se explotaría el edificio del Luna Park. Una de las versiones más insistentes señala que en el lugar se construiría una torre de viviendas, pero por ahora ningún representante de la Sociedad Salesiana o de Cáritas ha confirmado ni desmentido el rumor.

El predio fue declarado monumento histórico nacional en 2007, por lo que cualquier intervención o modificación que se quisiera hacer sobre el edificio necesitaría la autorización de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación. Además, el edificio fue reconocido en 2001 como sitio de "interés cultural" por la Ciudad.

En virtud de la situación de acefalía en la sociedad, ya que se está esperando el traspaso de la titularidad de las cuotas de la sociedad que controla el estadio, el grupo de socios minoritarios, conformado por los herederos de "Tito" Lectoure (entre quienes se encuentra Miguel Ángel) y representado por Esteban Livera, inició un pedido de medida cautelar ante la Justicia para solicitar la intervención de la sociedad. Consultado acerca del futuro del estadio, el sobrino de "Tito" Lectoure se preguntó: "¿Cómo van a hacer un recital de Village People en el Luna Park? Sería algo contrario a lo que promulga la Iglesia".

El Luna Park no es la única propiedad que Ernestina de Lectoure dejó en manos de la Iglesia. Entre otros bienes, además del departamento donde ella misma vivía, locales en la avenida Santa Fe, más de diez cuentas bancarias y una caja fuerte, a Cáritas y la Sociedad Salesiana les fueron destinadas dos parcelas en el Jardín de Paz de Pilar. En tanto, los familiares y herederos de "Tito" Lectoure recibieron una bóveda en el cementerio de la Chacarita como único legado.

A las propiedades legadas se suma una millonaria colección de obras de arte de artistas como Quinquela Martín, Spilimbergo, Pettoruti y Soldi, destinados al museo Benito Quinquela Martín de La Boca, e importantes cifras de dinero de las que resultó beneficiario, entre otros, el apoderado de la señora de Lectoure.

Fuente: La Nación