La primera parte terminó 0 a 0 y el pitazo del árbitro fue el puntapié para la estampida de los aficionados. Miles de personas salieron disparadas por las galerías internas del estadio para ir en búsqueda de los puestos de comida.
Una de las grandes atracciones del entretiempo es el sandwich de pollo. El precio de este bocadillo ronda los 5 euros que con el cambio actual se acerca a los 100 pesos argentinos.
En la oferta gastronómica también aparecen las gaseosas por $70, un agua por $40, confites de chocolate por $40, pochoclo por $50 y un chocolate a $40. Las bolsitas de papas fritas con un envase especial del Barsa también rondan los $40 argentinos.
Vale mencionar que estos puestos de comida no son las únicas opciones para alimentarse. En los sectores vip del Camp Nou hay restaurantes con menú a la carta que se asemejan tanto en calidad como en precios a los mejores de la ciudad. Esas opciones están lejos del bolsillo promedio de los turistas argentinos.