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El grito sagrado

Salomón Elías, quien el pasado 26 de marzo cumplió 90 años, fue el autor del primer gol en la historia de los clásicos. El 1º de agosto de 1948, el Turquito convirtió en la victoria de Colón por 1-0 en su estadio.

Andrés Marenoni

ovacion@unosantafe.com.ar

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Costó mucho convencerlo para que acceda a la entrevista. También fue difícil encontrarlo, porque la primera vez que lo quisimos contactar se encontraba en una peña con “viejitos de su edad”, según contó su señora Nené (Myriam). A sus 90 años recién cumplidos prefiere el anonimato y describe al gol que convirtió (el primero en la historia de los clásicos santafesinos) como una cuestión “del pasado”, que “a nadie hoy le interesa”. “Hoy en día el protagonista busca al periodista para que le haga la nota y eso no tiene sentido”, expresa Salomón Elías. “Es un orgullo que te reconozcan por algo que hiciste pero hay poca gente que fue testigo de ese gol y algunos me cargan de que fue todo un invento, por eso prefiero guardármelo para mí”, agregó.

Sin embargo, la charla con el Turquito se torna amena, se siente cómodo y empieza a gustarle el hecho de recordar cuestiones vinculadas al pasado. Y comienza a relatar: “Jugué seis años en Colón, por lo menos en cinco fui titular y los otros partidos suplente. No falté nunca y mientras jugué, el equipo nunca perdió de local. Me retiré invicto en esa condición en partidos de AFA. Antes jugué también dos años en la Liga Santafesina. Estuve en el club hasta fines de 1951 cuando cambió la política de la institución, que comenzó a contratar a jugadores de Buenos Aires. A Sabotig, a mí y a varios de mis compañeros nos dejaron afuera”.

Luego, relató cómo se dio su arribo a la entidad del barrio Centenario para calzarse la Rojinegra y contó: “Al principio jugaba en la Cuarta División de Unión, en esa época no había tanta rivalidad entre los dos clubes de la ciudad, eran contrarios y nada más. En ese momento Colón no tenía cancha, yo era jugador de barrio, del Club Zanni que se ubicaba entre las calles San Lorenzo y Mendoza. Se encontraba donde hoy está el Sindicato de Canillitas, en Mendoza entre San Lorenzo y Saavedra. Entonces me vino a buscar Unión, pero al llegar a cierta edad no podía seguir en inferiores y me fui a Sportivo Belgrano de San Francisco para jugar en la Liga Cordobesa, que en ese momento era más importante que jugar en AFA, ya que había clubes muy competitivos como Belgrano, Instituto y Talleres. Después, por razones de trabajo, me tuve que volver a Santa Fe porque ellos querían que me radicara en Córdoba, entonces no pude seguir en Sportivo. Se enteró Colón de esta situación e hizo todos los trámites para ficharme”.

Un gol para la historia

El 1º de agosto de 1948 se jugó el primer clásico en campeonatos de AFA. El partido se disputó en cancha de la entidad del barrio Centenario y lo ganó Colón por 1-0 con un tanto de Salomón Elías de tiro libre. El Tate marchaba primero en el certamen de Segunda División, con el triunfo el Sabalero lo igualó en la tabla y ambos terminaron como escoltas. “Fue a los 5 minutos de arrancar el partido que se generó un tiro libre cerca del cuadro grande, lo ejecuté antes que llegue a la posición Eulalio Gómez, que era el encargado de patearlos, y la pelota entró al arco. Pero la alegría no me duró mucho porque en el entretiempo hubo algunos roces con los jugadores de Unión y me fui expulsado”, contó con una sonrisa pícara.

“No tuvo tanta repercusión ese gol como la tendría por ejemplo hoy en día. Terminó el partido y todo quedó ahí. Cada cual se fue a su casa, al otro día fui a trabajar y no hubo ningún problema. Recuerdo que en los clásicos los hinchas en las tribunas estaban todos entreverados, no se vivía el fútbol con la locura de hoy en día. El sábado a la noche, por ejemplo, vi la Caravana de Colón que festejó el aniversario y me dio miedo, hoy en día el fútbol no se vive de la forma que lo hacíamos antes”, manifestó.

Cuando se lo consultó sobre lo que representa ese gol en su vida, el Turquito afirmó: “Para mí es un gran orgullo que me recuerden bien por algo que hice y que quedó en la historia. Pero pasó mucho tiempo y poca gente ya lo recuerda”.

También contó cómo era su relación con los jugadores que formaron parte de ese equipo sabalero. “Me seguí viendo con todos los compañeros que tenía en esa época, éramos muy compinches. Hasta hoy en día soy amigo de un hijo de Juan Carlos Sabotig, me llama por teléfono para acordarse de cuando era chiquitito y el padre jugaba conmigo. Me habla seguido, el otro día me llamó porque quería llevarme a una radio y le dije que no porque ya no me gusta salir de mi casa. Además, que a la gente le cuente lo que viví en esa época no sé si ya les interesa”, reconoció.

“En este momento de mi vida, con 90 años, la verdad que la estoy pasando muy bien, veo los partidos, sobre todo los de Colón y Unión porque cuando me siento a hablar de fútbol con mis amigos me gusta hacerlo con argumentos, no por haber escuchado cómo jugaron por la radio. Pero te aclaro que veo los partidos con el televisor en silencio, porque me gusta sacar mis propias conclusiones, hacer mi propio análisis; no me gusta que los que comentan el partido traten de influenciarme en mi opinión. Igualmente, te reconozco que con algunos partidos me aburro y no aguanto estar frente al televisor los 90 minutos”, contó el autor del primer gol en la historia oficial de los clásicos santafesinos.

Por último, se sumó a la polémica sobre si el clásico se debe jugar o no a puertas cerradas o sin público visitante y afirmó: “No estoy de acuerdo con que se juegue a puertas cerradas, no acepto que un partido de esta magnitud esté limitado para cierta gente, el clásico es para todos, aunque reconozco que el fútbol se vive con una pasión que a veces termina siendo un trastorno para todos. En mi caso tengo para ir a la cancha de Colón cuando quiera por haber sido ex jugador, pero la se me torna difícil poder llegar hasta la cancha. Ojalá que todo se solucione y que al clásico lo puedan vivir con un buen comportamiento”.