La iniciativa fue interpretada como una señal de diferenciación respecto de la postura adoptada por el Gobierno nacional durante las negociaciones para definir el lugar donde se realizaría el último adiós al músico, fallecido el viernes 5 de junio a causa de un ACV hemorrágico.
Tras conocerse la noticia de su muerte, miles de fanáticos comenzaron a concentrarse espontáneamente en Plaza de Mayo, mientras se debatía cuál sería el espacio más adecuado para una despedida multitudinaria.
Según relató el escritor y biógrafo de Solari, Marcelo Figueras, uno de los principales articuladores de la organización fue Máximo Kirchner, quien se trasladó hasta la residencia de Parque Leloir donde se encontraba la familia del artista y participó de las gestiones para concretar el velatorio.
De acuerdo con su reconstrucción, la primera alternativa fue realizar la ceremonia en el Congreso de la Nación. La propuesta había sido impulsada por Cristina Fernández de Kirchner, quien mantuvo conversaciones con Virginia, integrante del entorno familiar del músico. La expresidenta consideraba que el Palacio Legislativo reunía las condiciones simbólicas y operativas necesarias para una despedida de esa magnitud, al recordar que allí “se ha despedido a grandes de verdad”.
Sin embargo, la iniciativa fue descartada tras negociaciones con las autoridades nacionales. Según Figueras, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, argumentó razones de seguridad para rechazar la posibilidad.
Ante ese escenario, comenzaron a evaluarse otras opciones, entre ellas los estadios de Boca, Racing y Huracán, además de la Ciudad Universitaria y el Hipódromo de La Plata.
“Con él barajamos todas las posibilidades”, escribió Figueras al referirse a Máximo Kirchner. Finalmente, la familia optó por realizar la despedida en el Polideportivo Gatica, ubicado en Villa Domínico.
El dirigente de La Cámpora también mantuvo contactos con el gobernador bonaerense Axel Kicillof para coordinar la logística del evento. “Habló no menos de tres veces con Axel”, señaló el escritor.
Cuando la organización ya estaba definida, desde el Gobierno nacional volvieron a comunicarse y ofrecieron otras alternativas, entre ellas Tecnópolis. Para entonces, sin embargo, la decisión ya estaba tomada.