Ante el riesgo de una posible intoxicación, los profesionales decidieron asistirlo de inmediato y posteriormente derivarlo al Hospital Rawson, donde continúa bajo observación médica.
De acuerdo con las primeras evaluaciones realizadas por los especialistas, el bebé no habría llegado a consumir la sustancia. Sin embargo, los médicos resolvieron mantenerlo internado para realizar controles permanentes y descartar cualquier complicación derivada de una eventual exposición a la droga.
Fuentes vinculadas al caso señalaron que la rápida reacción de los adultos que lo trasladaron al centro de salud resultó determinante para evitar consecuencias más graves. Aun así, el estado de salud del pequeño sigue siendo seguido de cerca por el personal médico.
Mientras tanto, la causa quedó en manos de la Justicia Federal, que busca establecer el origen de la cocaína hallada y las circunstancias que permitieron que el estupefaciente estuviera al alcance del niño.
Los padres, de 21 y 23 años, quedaron a disposición de la Justicia mientras se desarrollan distintas medidas investigativas. Los pesquisas intentan determinar si en la vivienda existía droga destinada al consumo o si podría tratarse de sustancias preparadas para su comercialización.
Por el momento, el dato más alentador es que el bebé evoluciona favorablemente y los estudios preliminares indican que no habría ingerido cocaína, aunque continuará internado bajo estricta vigilancia médica hasta descartar cualquier riesgo para su salud.