Economía
Domingo 05 de Noviembre de 2017

Todos pedían la reforma tributaria y ahora que llegó se quejan

Habló Macri y todos estaban de acuerdo con los lineamientos generales.

Habló Dujovne y dijeron: "Esto va a ir muy lento".

El gradualismo ya es una filosofía de vida en Cambiemos.

Todos saben que vivimos de prestado. Necesitamos 35.000.- millones de dólares al año, para cerrar las cuentas. La economía está enchufada a un pulmón artificial. Hoy son los préstamos. Con Menem fue dinero de las privatizaciones y la deuda. A De la Rúa le desenchufaron el pulmón artificial y llego el 2001. El kirchnerismo heredó un dólar recontra alto y una soja que "volaba". Como a los políticos nunca les alcanza, con Cristina fueron por la 125. No se pudo y se fue por las AFJP. Tampoco llegábamos porque el gasto público seguía hacia arriba. Llegó el cepo, default, siete tipos de dólar y al borde del precipicio.

Ahora volvemos al endeudamiento.

Tienen que crecer las inversiones. Más confianza en los empresarios privados . La clave: hay que exportar más. Cada dólar que se consigue a través de las ventas al exterior es un billete verde menos que se pide prestado.

Un drama cíclico: cuando la economía crece como ahora se necesitan más dólares para los insumos importados que necesita la industria.

¿Hay críticas? Por supuesto. Todo programa económico en el mundo tiene algún punto débil. Pero hay que dinamizar las exportaciones para bajar el endeudamiento.

Si logramos bajar el déficit. ¿Qué pasa con el resto?

Necesitamos una reforma previsional, cambiar las instituciones laborales. Los funcionarios repiten como un mantra: "El gradualismo es la clave". "Es un dogma de fe".

El rumbo que señalaron es el correcto, el problema es la velocidad.

Todos pedían una reforma tributaria.

Ahora que llegó, todos se quejan. Lo que se conoció será negociable.

Había que tener poder para hacer cambios.

En los primeros dos años, por momentos, el gobierno estaba en un tembladeral, acosado por un helicóptero.

Un experimentado radical, expresaba: "Hay que actuar con astucia, medir los tiempos del cambio y tener paciencia". "le hicieron miles de marchas esperando un error, un muerto, buscaban desesperadamente la desestabilización.

"Ahora, tenés preso a De Vido, Gils Carbo afuera". ¿Esperaban esto, antes de fin de año?

Siguió con su razonamiento : "Ahora llegó el momento de hacer lo que no se pudo hace dos años".

¿Qué es?

Me dice: "limpiar la administración pública – Télam, Afip, Comercio, Indec, Justicia, Ministerios de los ultra K que boicotean muchas decisiones de sus directores".

Está terminando el año. Computando los ingresos del blanqueo, el déficit primario, sin intereses se llega al 4,2 % del PBI contando los intereses se llega al 6 %.

Si se observan las medidas anunciadas podría resumirse que el gobierno apunta a que el costo de la reforma no la paguen las empresas sino las personas con mayor capacidad contributiva.

Hasta acá, la receta ayudó. Pero desde ahora, consolidado en el poder, la opinión pública será más exigente.

Los futuros diálogos con la oposición y los gobernadores no será a través del relato K. Las fantasías, utopías, quedaron de lado.

El paquete económico, con impuestos coparticipables en descenso, controlar el déficit y el conflicto con la provincia de Buenos Aires por el fondo del conurbano serán los ejes de los próximos días. Las discusiones serán fuertes. Pero todo dentro de la realidad, lejos de los proyectos románticos y las aventuras.

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