Economía
Domingo 04 de Febrero de 2018

Los gobiernos populistas están en retirada

Era necesario que el gobierno diera el ejemplo, incluso lo sobreactuara para comenzar a hacer lo que no pudo o supo realizar hace dos años, cuando llegó al poder.


Aumentaron la cantidad de ministerios, nombraron gente amiga en cargos jerárquicos y ahora llegó el momento de despedir a la mayoría. No habían tocado los contratados por el kirchnerismo, y decidieron que esta era la ocasión, seguramente irrepetible en los próximos meses. Además recortaron 28.000 planes sociales de personas que no cumplían ninguna función. Incluso era imprescindible cambiar el eje de la discusión para defender al ministro Triaca.


Todas las malas noticias llegan en cascada. Se optó por sacrificar un trimestre a los jubilados. Nadie lo pudo explicar. El gobierno anuncia medidas y no las aclara.


Entonces aparecen en todos los programas de radio y televisión, los economistas de Libertad y Progreso para hundir el escalpelo hasta las entrañas. Cristina ya utiliza los mismos argumentos de Cachanosky, Espert, Etchebarne, Milei y compañía. Los canales de cable y radios kirchneristas los tienen abonados. La orden es darle espacio. Los economistas peronistas no tienen la misma ferocidad ni tienen argumentos creíbles después de 12 años donde la pobreza llegó al 30 por ciento.


Hasta la devaluación llega en dosis homeopáticas.


Hay que reconocer que no se puede de otra manera. Aquí cualquier devaluación genera una nueva regla, pasa directamente a los precios. El país es caro en dólares, se van 8.000.- millones de dólares por turismo, pero no se puede porque se viene la suba de precios.


Hasta ahora, todo se soporta pensando en los fantasmas del kirchnerismo, pero si se continua con las subas de gas, luz, agua, prepagas, expensas, tren, subte y colectivos y no se muestran resultados, el futuro es complicado.


Todos saben que vivimos de prestado. La torta no alcanza para los 44 millones. Por eso nos endeudamos. El agujero fiscal se cubre con crédito externo. También se podría hacer con emisión de moneda. Pero ya se sabe que terminaríamos con una inflación por encima del 40 % y tampoco hay un Guillermo Moreno que nos mienta con los números.


¿Se gana tiempo o se buscan soluciones definitivas?


La economía tiene dos velocidades.


El consumo creció en bienes durables. La venta y producción de autos avanzó 23,9 %, fueron 900.000 en todo en 2017. Le siguieron motos y electrónicos.

El sector minorista no avanzó.


La construcción con alza del 9,8 % y comercio 2,3 %.


Lo más destacado fue la importación de bienes de capital con 15,8 %.


Lo peor: importaciones con 19,7 % más y sólo 0,9 % de las exportaciones.


Las cantidades enviadas al exterior están igual que en 2005.


El mejor dato para 2018 fue que se ganó un 12,4 % frente al real, y que Brasil luego de tres años de fuerte baja, se recupera ahora un 2,5 % del PBI.


Todo se va a definir por la economía. El populismo gobernó en toda América Latina con los precios de las materias primas en alza. En aquellos años el incremento del Producto Bruto tuvo un ascenso en la región del 6 % promedio. Desde 2012, ese promedio bajó al 1,5 %.


La historia viene en ciclos en esta región, Ahora todos los populismos están en retirada. Correa en Ecuador cree que se puede repetir la película, pero lo corrieron con piedras y huevazos en sus actos.


Ahora, desde 2008 no pasaba, la economía global toma vuelo. Todas las grandes economías crecen.


Datos. Desde que salimos del cepo, si seguimos la inflación el dólar tendría que estar en 23,50 pesos. Para Miguel Bein está 30 % por encima del 1 a 1.


En el BCRA nos dicen que el proceso de crecimiento de Argentina es liderado por la inversión. Siguen hablando de la inflación núcleo contra el resto.


Apuntan a cambiar de raíz las estructuras económicas y políticas. Todo más previsible y moderado, y cambios graduales.


Pero eso es Argentina. ¿Habrá tiempo para hacerlo?

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