Economía
Domingo 12 de Noviembre de 2017

Achicar el déficit fiscal antes que se produzca una crisis es clave

Todos los objetivos de las reformas tributarias, laboral y previsional apuntan a mejorar la productividad y bajar gastos.

¿Quiénes pagan los cambios?

Más temprano que tarde algunos tendrán que sacar la tarjeta y hacerle frente a la cuenta.

De cualquier manera se paga en cuotas y a cinco años.

Ninguna de las medidas planteadas apunta a un shock. Los que tienen salarios más altos pagarán más. El sector financiero, ya lo aceptó, tendrá que buscar algo en sus bolsillos. No tenían muchas alternativas porque un impuesto a la renta financiera rige en casi todo el mundo.

La reforma laboral se negociará. Lo único que no tiene retorno son los cambios en el sistema previsional.

Con el proyecto de reforma, las jubilaciones ajustarán por inflación y en forma trimestral. Los haberes mantendrán su capacidad de compra. El sistema que rige hasta hoy está atado al ciclo económico. Hoy se prevé una suba del PBI del 3 al 4 % en 2018. En este caso, el Estado se ahorraría 100.000.- millones de pesos, si la inflación es del 10 % como pretende el gobierno. Pero, para las consultoras se proyectan para el año que viene un 16 %. Allí los números cambian. El sistema según el gobierno está quebrado y necesita la ayuda del Tesoro. Recordemos que se sumaron más de un millón de personas que nunca hicieron aportes.

En líneas generales es un alivio para las empresas más que para las personas. La intención es clara. Alentar el nivel de inversiones y la producción.

La propuesta de reducir el impuesto a los ingresos brutos y sellos será por etapas. Para algunas provincias la recaudación de esos impuestos es vital.

Para la inversión, hay que destacar el caso de ganancias que pasa del 35 al 25 %, pero recién se llegaría a ese porcentaje en 2021.

La eliminación del impuesto al cheque también será en cuotas.

El 1,2 % que ahora pagan en total los que emiten y reciben transferencias bancarias podrán descontarlo de ganancias.

¿Es todo tan gradual?

Venía lento, pero se va a acelerar. No habrá en ningún caso políticas de shock. Por esa razón, salieron a criticar las medidas los economistas ultra –liberales como Espert, Echebarne, Milei, entre otros.

A estos les contesto un historiador como Luis Alberto Romero: critica a los que él llama "trostskistas liberales" que le exigen al gobierno políticas irrealizables. "Nada les parece suficiente, todo es concesión ". "No tienen idea de lo que es la política y lo que es juntar fuerzas para cada decisión". "No se puede gobernar con ese maximalismo de mercado".

Achicar el déficit fiscal antes que se produzca una crisis es clave. Recordar que por eso naufragaron el Plan Austral, la Convertibilidad y los últimos cuatro años del kirchnerismo.

La clave para estos cambios que quiere el gobierno está en el debate. Macri en su discurso marco el rumbo al decir: "El país va a crecer por lo que haga el sector privado no el Estado". Esto marca un giro de 180 grados con respecto a los últimos 12 años.

Estábamos ante un Estado que decidía todo. Te indicaban cuanto podías exportar si eran alimentos, a qué precio vender en el mercado interno, que salarios, juicios laborales, impuestos que tenían que pagar. Guillermo Moreno se encargaba de las amenazas.

No hubo inversión y mucho menos cuando en 2011 apareció el cepo. La clave del populismo : consumir hoy, mañana se verá.

¿Cuánto tiempo tiene el gobierno para implementar los cambios?

Seguramente hasta marzo. Las provincias miraran la caja, los sindicalistas están a la defensiva y la gente tiene esperanza.

Del otro lado, los que dejaron el poder, están confundidos. No saben si solidarizarse con los que van presos o no.

Con ellos, no hay matices. No importan los hechos ni la realidad. Creen lo que quieren creer. El relato los fascina. Nadie escucha a los que razonan. Pero a no equivocarse cada vez son menos pero más fanáticos.

El gobierno se fijó un objetivo. Se sabe cuál es el puerto de llegada. El problema son los tiempos.

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