Será una jornada complicada. La CGT anunció ayer que se sumará a la movilización que ya habían convocado las organizaciones sociales. También anticipó que si el oficialismo consigue aprobar la reforma, mañana realizará un paro general que, según dijeron, tendrá la adhesión de los gremios del transporte.
Eso es lo que sucederá en las calles. Con respecto a lo que ocurrirá en el recinto de la Cámara de Diputados se mantiene la incertidumbre. Los distintos funcionarios y legisladores del oficialismo consultados por este medio se mostraron moderadamente optimistas. "Va a estar muy finito", repitieron durante todo el día de ayer.
Cambiemos intentará que Jorge Enríquez asuma hoy mismo su banca para llegar así a 108 diputados propios. Y a partir de ahí, sumar el apoyo de potenciales aliados. Hasta anoche seguían las conversaciones para convencer a Martín Lousteau, que armó el Interbloque Socialdemócrata con cuatro legisladores y presentó su propio dictamen. Pero aún así no sería suficiente. Cambiemos necesitaría unos 22 o 23 votos extra para afrontar la votación sin sobresaltos. Hasta ahora, tendría el respaldo de los diputados que responden a los gobernadores de Córdoba, Juan Schiaretti; de Misiones, Hugo Passalacqua; de Tucumán, Juan Manzur. También de algún legislador de Neuquén y de Santiago del Estero.
Un tema aparte será lograr el quórum de 129 diputados sentados en sus bancas. En principio, el Bloque Justicialista, que está por ahora dividido y convulsionado, garantizaría el inicio de la sesión. A la hora de la votación, también podrían ser clave las ausencias.
Fuente: Infobae