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SAN JUAN

Conocé a Apolo, el mejor amigo del hombre que sana a los niños que fueron abusados

Es un cachorro de 11 meses, muy juguetón y cariñoso que está entrenado para acompañar a los pequeños en el angustiante momento en el que cuentan las aberraciones que padecieron. En el Día del Animal, te contamos todo sobre el aporte de este perro a tan noble causa y te mostramos a Aisca, su pupila, que seguirá sus pasos en el centro ANIVI.

// Por Bárbara Ardanaz Producción María Eugenia Vega Fotos Adrián Carrizo Apolo es un cachorro al que le encanta jugar con la pelotita y recibir cariños como agradecimiento de su trabajo fundamental de acompañar a los pequeños que han sufrido abusos sexuales. Es un golden retriever que está especialmente entrenado para sanar el profundo dolor de estas criaturas. Cada vez que llega un niño al Centro de Abordaje Integral de Niños, Niñas y Adolescentes Víctimas (ANIVI), es contenido por el equipo de trabajo, entre ellos, este amigo incondicional que tiene la imprescindible tarea de crear un vínculo con el chico y reducir su angustia. De esta manera, facilita el trabajo de la psicóloga interviniente para llegar al pequeño y ayudarlo con su dolor. ANIVI es un órgano del Poder Judicial que protege los derechos y garantías de los chicos. Allí, se realiza parte de la tarea investigativa que tiene que ver con los delitos contra la integridad sexual de niños, adolescentes y personas mayores con discapacidad. El centro funciona las 24 horas de los 365 días del año, con un equipo interdisciplinario de fiscales, psicólogos y trabajadores sociales que efectúan un abordaje inmediato de cada caso que ingresa a la institución. Para darle una mejor contención al niño víctima durante la investigación, el centro incorporó recientemente a Apolo, el cachorro exclusivamente entrenado por la División Canes de la Policía de San Juan para acompañar a los pequeños en este duro proceso. Apolo, el amigo de mirada dulce El cachorro de 11 meses es un golden retriever -raza caracterizada por la inteligencia, la amabilidad, la paciencia con los chicos y la socialización- que ya dio sus primeros pasos en su tarea de ayudar a los niños que llegan a ANIVI. Si el chico así lo desea, él lo acompaña, le brinda cariño y juega con él.


Al poquito tiempo del nacimiento del perro, su adiestrador creó el vínculo con él y todos los guías que fueran necesarios para desarrollarse en su trabajo con la mayor libertad posible. Se trata de un tipo de convivencia basada en el cariño y los premios. Una vez que se logró esa "amistad" entre el cachorro y su entrenador, la etapa siguiente es la disciplina básica, en la cual el perro debe responder a las órdenes de llamado, sentarse y echarse. Si cumple estos requerimientos, se le brinda cariño y juegos con la pelotita como premio. Aisca, la pupila La perra golden retriever color caramelo tiene 1 año y es un poco más pequeña de estatura que Apolo. Su guía la describió como dócil, cariñosa y apta para integrarla en un tiempo al equipo de trabajo del ANIVI.


Actualmente está en etapa de entrenamiento en los predios de la División, donde trabaja en la recuperación de pelotitas, tarea en la cual debe responder a la búsqueda del objeto y acercársela al guía. La forma de entrega es sentada o echada entremedio de las piernas del entrenador, ella suelta la pelotita a sus pies y espera que vuelva a largarla como parte de su premio por recuperarla. A su vez, el cumplimiento del objetivo es reforzado con caricias. ¿Sufre de alguna manera el animal al ser entrenado? El entrenamiento de todo perro de trabajo es a través del juego con su premiación que puede ser una pelotita o una caricia, pero "jamás se utiliza un método violento para hacer un cierto ejercicio, de ninguna manera el animal sufre", explicó el subcomisario Marcelo Pérez, jefe de la División Canes. Los cachorros son asignados desde su nacimiento al guía y se crían con él, incluso, cuando son dados de baja de la fuerza por su edad o por la existencia de alguna enfermedad, es común que el perro sea entregado al entrenador. Resultados de la intervención de Apolo El equipo de trabajo de ANIVI evalúa como muy buena la participación del cachorro desde que se lo incorporó al centro. "El niño logra establecer de inmediato la empatía con la psicóloga, a partir de haberse podido distender con el perro en el momento previo a entrar a una entrevista testimonial videograbada -Cámara Gesell- o al momento de la evaluación", explicó Inés Rodríguez, jefa técnico - científica del centro. De esta manera, el chico no lo vive como un lugar donde va a ser evaluado o controlado, sino que por el contrario, posiblemente reduzca los temores que tiene a tal punto que no quiere irse del lugar. La licenciada manifestó que los pequeños manifiestan que quieren regresar al centro a jugar con el perro, a recrearse y a vincularse con el personal que les brindó contención. ¿El perro realmente los sana? Si, es fundamental, aseguró Rodríguez. El primer vínculo positivo del niño vulnerado lo va a establecer con un animal en el que va a poder confiar en primer lugar y a partir de ahí esa confianza la va a ir logrando con la persona que lo va a ayudar y contener. Sergio Cuneo (director de ANIVI): "ANIVI considera a la víctima como un sujeto de derecho y no como un objeto de investigación y, por lo tanto, se ha dotado al centro de ciertas características para cumplir con la premisa de la humanización de la Justicia". Inés Rodríguez (jefa técnico-científica de ANIVI): "El perro, que es un animal doméstico, puede percibir hasta la tristeza de un niño. Es el que se le acerca, lo puede contener y más cuando estos niños han sido tan dañados muchas veces por otras personas". Marcelo Pérez (jefe División Canes de la Policía de San Juan): "Al guía se le asigna un cachorro desde su nacimiento y se convierte en un camarada más, ¿cómo vamos a dañar a un compañero que nos puede salvar la vida?. De ninguna manera el animal sufre con el entrenamiento, todo es juego y mucho amor para el can".