San Juan 8 > Ovación

Colón se despertó y le empató al Pincha

Colón igualó 3-3 frente a Estudiantes luego de ir perdiendo 3-1; los goles en el Sabalero fueron anotados por Gigliotti, Curuchet y Bernardello, en tiempo de descuento. Por su parte, para el elenco visitante marcaron Núñez, Martínez y Zapata desde el punto del penal. Fotos y videos.

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Mariano Cassanello

ovacion@unosantafe.com.ar

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Así como hace una semana, Colón jugó aceptablemente y no mereció de ninguna manera perder ante Belgrano, ayer el equipo volvió a defeccionar y en este caso rescató un punto por el cual no había hecho méritos ya que Estudiantes fue ampliamente superior y ganaba el partido de manera justificada en Santa Fe.

Pero en el fútbol los goles no se merecen, sino que se hacen y por eso la igualdad 3-3 terminó por castigar al elenco visitante que tenía al rival tirado en el piso y le terminó perdonando la vida. Cuando los insultos y silbidos comenzaban a arreciar apareció la figura del conjunto local, nos referimos a Facundo Curuchet, que le dio vida a Colón para intentar el milagro que llegó en tiempo de descuento a través de un tiro libre ejecutado por el volante Hernán Bernardello.

Muy poco para rescatar por parte del elenco que conduce Roberto Sensini, apenas las ganas y el entusiasmo de Curuchet y el poder de fuego de Emmanuel Gigliotti quien posee una eficacia notable con la camiseta de Colón. El resto poco y nada, porque nuevamente el equipo defendió mal, otorgó increíbles ventajas que el Pincha supo aprovechar, sumado a que en la mitad de la cancha los mediocampistas locales perdieron casi siempre con los volantes de Estudiantes.

Jugadas cuatro fechas, la primera conclusión es que Sensini no encuentra el equipo y por ahora está muy lejos de concretarlo, porque ayer dejó en el banco a Adrián Bastía, pero Sebastián Prediger no fue solución, porque Lucas Mugni sigue sin aparecer más allá de la confianza que deposita el cuerpo técnico en el enganche. Y además, uno de los referentes como Iván Moreno y Fabianesi transita la cancha con mucha voluntad pero escasa claridad.

En conclusión, cuesta ver dos pases seguidos en la mitad de la cancha, donde justamente se genera el fútbol y que tiene como objetivo abastecer a los delanteros, Colón es un equipo previsible que depende exclusivamente de la voracidad de Gigliotti y el desequilibrio de Curuchet para complicar en base a su velocidad.

El empate de ayer asomó como un milagro, pero si analizamos lo que Estudiantes viene entregando en este torneo, nos vamos a dar cuenta que Colón terminó desperdiciando dos puntos ya que en la previa un empate era un mal resultado.

El arranque fue caótico para el conjunto Sabalero, que a los 11 se encontraba dos goles abajo, ya que a los 3 minutos Marcos Gelabert habilitó a Maximiliano Núñez quien aprovechó la siesta que dormía la defensa sabalero y ante la fallida salida de Andrés Bailo definió por arriba. En el medio, Agustín Silva le sacó del ángulo un cabezazo a Mauricio Romero, y a los 11’, Román Martínez tras asistencia de Duván Zapata le rompió el arco a Bailo para establecer el 2-0.

Colón atacaba como podía, pero de contra se exponía a que Estudiantes definiera el partido, a los 20’ Gigliotti de cabeza estrelló el caño derecho de Silva, pero tres minutos más tarde el goleador iba a tener revancha en una pelota quieta. Centro desde la derecha, cabezazo de Mauricio Romero en el segundo palo y la aparición del Puma para anticiparse con la testa y poner el 1-2 que le daba vida al Rojinegro.

De allí hasta el final de la primera etapa, Estudiantes manejaba el balón, Colón intentaba atacar con mucho desorden, pero no se generaban situaciones de gol por parte de ninguno de los dos equipos. Antes del final, Ronald Raldes pisó mal y terminó lesionado por lo cual ingresó Maximiliano Pellegrino. Por su parte, en el Pincha se retiró también lesionado Raúl Iberbia, y Diego Cagna mandó a la cancha al juvenil Jonathan Silva.

En el comienzo de la segunda etapa, Colón estuvo a tiro del empate tras una buena maniobra de Gigliotti quien peleó y le ganó a los centrales rojiblancos para asistir a Curuchet, el delantero quedó mano a mano con Silva pero el duelo lo ganó el arquero que salió rápido para achicar el disparo del atacante entrerriano.

En ese lapso del partido, por primera vez Colón superaba a su adversario, pero la ilusión duró muy poco ya que a los 15 minutos una nueva falla defensiva le permitió al Pincha estirar las cifras. Luego de un centro desde el sector derecho y ante la salida de Bailo, el uruguayo Gerardo Alcoba cometió un penal inocente al tomar dentro del área al colombiano Zapata y de manera correcta Pablo Lunati decretó la pena máxima.

El delantero ajustició a Bailo y daba la sensación que liquidaba el partido, porque si bien faltaba media hora el 3-1 era un mazazo terrible teniendo en cuenta la crisis futbolística que padece el conjunto conducido por Sensini. Pero los imponderables que tiene el fútbol se hicieron presentes en el estadio Brigadier López para apagar un incendio que comenzaba a desatarse con la ira de los hinchas.

Hacía un rato que la gente daba su veredicto con insultos y silbidos para los jugadores, que a esa altura no ofrecían ningún tipo de respuestas, incluso estaba más cerca Estudiantes de marcar el cuarto gol que el equipo Sabalero de descontar.

Pero si alguien merecía un premio era Curuchet que nunca se dio por vencido y que de tanto ir obtuvo su recompensa, en este caso con la complicidad del arquero Silva quien no pudo neutralizar el remate del entrerriano que se coló al lado del caño derecho. Se jugaba el minuto 38 y quedaba un rato para consumar lo que minutos antes parecía un imposible.

En tiempo de descuento y con la tensión a flor de piel, Bernardello tomó la pelota para hacerse cargo de un tiro libre que era la última chance de lograr el empate. El volante remató y la pelota atravesó varias piernas para meterse junto al caño derecho de Silva y hacer delirar a los hinchas. Un punto que sirve únicamente en lo anímico para un plantel que sigue en deuda y que por ahora no encuentra el camino.