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Casa-museo de Pablo Neruda está cerrada por una puja salarial

Se trata de La Sebastiana, ubicada en Valparaíso, que en sus mejores épocas era visitada por 800 turistas por día. Es una porción de cultura e historia. Fotos.

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Por Pablo Abeleira

abeleira.pablo@diariouno.net.ar

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Enviado especial

Los cerros de Valparaíso cuentan historias. Cada escalón, cada pasaje y cada conventillo exuda anécdotas, arte y cultura. En especial los de la calle Ferrari, donde se encuentra una de las tres casas que habitó el poeta Pablo Neruda en Chile. La Sebastiana, como se conoce a la casona convertida en museo tiene hoy sus puertas cerradas a los miles de turistas que la visitan a diario, por un paro de sus trabajadores.

Los guías y encargados de los museos que pertenecen a la fundación Neruda están en conflicto con los directores de esta casa y las otras dos que el escritor chileno tenía en el vecino país –una en Santiago y otra en Isla Negra–. El reclamo es netamente salarial y viene desde setiembre, pero se hace sentir en estos días cuando la afluencia de público promedia las 800 visitas.

El dirigente sindical de La Sebastiana, Julio Aguilar, detalló: “Lo que se reclama es el aumento en los bonos de locomoción y colación”. Al respecto, Aguilar señaló: “Nadie puede moverse con $230 (pesos chilenos) por día y tampoco nadie come con $144. Y eso es lo que se nos paga ahora, completamente indigno”.

La huelga comenzó el lunes con una movilización y la suspensión de las actividades en los tres museos Neruda son por tiempo indefinido. Diario UNO viajó ayer hasta la casa de calle Ferrari, en Valparaíso, donde varias decenas de turistas –entre ellos muchos mendocinos– se encontraron con la sorpresa de las rejas de ingreso con un candado y un guardia de seguridad detrás.

El descontento del personal de la fundación Neruda tiene que ver con la respuesta que dan los directores, que acusan falta de ingresos. Pero las cuentas son bastante claras, ya que con 800 visitas diarias, los ingresos deberían alcanzar para mejores condiciones salariales. “Sucede que los empleados cobran muy poco y ya no se tragan el cuento de la falta de ingresos, porque cada vez viene más gente a visitar los museos”, dice el guardia de seguridad Roberto Velázquez.

Además de las mejoras en concepto de movilidad y refrigerios, los trabajadores exigen un plus por término de conflicto de $200.000 ($3.225 argentinos).

“Puedo escribir las huelgas más tristes esta noche”, reza una pegatina en la puerta de la tradicional casona. Afuera, los turistas poco informados guardan sus cámaras, exigen explicaciones, se sorprenden y se retiran resignados.

No obstante el reclamo, los turistas mendocinos aprovechan el paseo sobre calle Ferrari y todos sus atractivos a la espera de que el conflicto encuentre una salida.

Al cierre de esta edición, las partes mantenían una negociación en La Chascona, casa de Neruda en Santiago.

En tanto, los operadores turísticos se muestran preocupados porque la huelga se da en medio de la temporada alta. “Somos solidarios y entendemos que es la mejor forma de presionar que tienen. Lamentablemente es una medida que nos perjudica a todos y vemos que el ministro de Cultura, Luciano Cruz, no se molesta en intervenir”, dice Elizabeth Gajardo, que tiene un puesto de recuerdos y artesanías frente a La Sebastiana.

Un poco de historia

En 1959 Pablo Neruda encargó una casa a sus amigas Sara Vial y Mari Martner porque estaba cansado de Santiago. Las indicaciones eran claras: “Una casa lejos de todo, pero cerca de la movilización. Independiente, pero con comercio cerca. Y sobre todo, barata”. Y la consiguió en la ciudad balnearia de Valparaíso.

En dos años, Neruda había finalizado la construcción y había hecho alhajar la casa.

Él mismo la decoró con fotos antiguas del puerto de Valparaíso y con un gran retrato de Walt Whitman. Uno de los obreros le preguntó si era su padre. “Sí, en la poesía”, le dijo Neruda. La casa fue inaugurada el 18 de setiembre de 1961 con una gran fiesta.

Cada uno de los invitados fue incluido además en una “Lista por méritos inolvidables”, y se los destacó en la ayuda que habían prestado para convertir esa obra gruesa abandonada, en La Sebastiana, como la bautizó Neruda en honor de su primer propietario y constructor.

La Sebastiana fue saqueada después del golpe militar de 1973 y en 1991 fue completamente restaurada, gracias al apoyo de una empresa de teléfonos española.

En diciembre de ese año se inauguró la casa-museo, donde se conservan colecciones de mapas antiguos, de marinas y otras pinturas, entre ellas, un retrato de Lord Cochrane y un óleo que muestra a José Miguel Carrera poco antes de ser fusilado.

Hay muchas otras reliquias del puerto y piezas curiosas, como cajas de música y un caballo tallado en madera.

Textuales

“Es triste tener que decirles a cientos de turistas que la casa está cerrada. Ojalá el conflicto se resuelva en estos días”. (Roberto Velázquez Guardia de La Sebastiana).

“Es duro para nosotros que dependemos del turismo que atrae la casa. Pero sabemos que los trabajadores ganan poco y nos solidarizamos con ellos”. (Elizabeth Gajardo Artesana del Paseo Neruda).