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Caballero Vidal justificó su morosidad con una insólita explicación

Tiene más de 30 causas demoradas desde hace años. Dijo que no las resolvió porque otra función le quitaba mucho tiempo.

Por Leonardo Domínguez

De no creer la defensa que ensayo el cortista Juan Carlos Caballero Vidal ante sus pares, cuando le pidieron que se ponga al día con una pila de causas que tiene en su despacho sin resolver desde hace años. La explicación que dio es que no tuvo tiempo porque paralelamente se tuvo que dedicar a su rol de presidente del Consejo de la Magistratura, el órgano que lleva adelante el proceso de selección de jueces y que se reúne muy periódicamente y pocas veces al año.

La razón de sus demoras la pronunció en la reunión que mantuvo la semana pasada con sus compañeros del máximo tribunal de la provincia, quienes le pidieron que se ponga al día. Así lo contó en Estudio 8 uno de los protagonistas de ese encuentro, el también cortista Guillermo De Sanctis.

"Nos explicó que durante ocho años fue presidente del Consejo de la Magistratura", aseguró este miércoles De Sanctis cuando, en el programa que se emite por Canal 8, le consultaron acerca de los motivos que dio Caballero Vidal de sus recurrentes demoras. En otras palabras, significa que esa función no le dejó tiempo suficiente para terminar los expedientes judiciales que tiene asignados.

El Consejo de la Magistratura cumple una función vital, pero se reúne de tanto en tanto. Lo hace cada vez que se produce una vacante de juez, fiscal o defensor, para fijar el cronograma del concurso, entrevistar a los aspirantes y seleccionar la terna de los mejor calificados, además de dedicarse al estudio de los antecedentes para elegir -supuestamente- a conciencia. Nada que quite tantas horas como para no cumplir con la misión principal que tiene un cortista, la de resolver los procesos judiciales que llegan a sus manos.

La Constitución prevé que un ministro de la Corte de Justicia integre el Consejo de la Magistratura. Y si lo determina así, es porque entiende que ambas funciones se pueden cumplir a la perfección sin interferencias. De hecho, los otros cortistas que lo conformaron no evidencian los profundos retrasos que tiene Caballero Vidal en su rol jurisdiccional.

Su explicación supone que los otros integrantes del órgano constitucional también podrían descuidar su trabajo a causa de la tarea de consejero. Por ejemplo, que el representante del Ejecutivo tenga su ministerio patas para arriba, el diputado se ausentara permanentemente de las sesiones y los dos abogados no le prestaran atención a sus estudios jurídicos ni a sus clientes.

Es cierto que Caballero Vidal fue presidente del Consejo de la Magistratura por años, también que en esa época hubo mucha actividad por las decenas de vacantes que se produjeron en el Poder Judicial y que su rol de máxima autoridad del cuerpo implica más tiempo. Aunque sólo el que le lleva estampar su firma en las convocatorias a sesionar y oficios de distinta índole, porque todo el trabajo administrativo lo hace un secretario puesto a tal efecto.

A todo eso se suma que la condición de moroso al extremo de Caballero Vidal era un secreto a voces en Tribunales y no precisamente desde que estuvo al frente del órgano constitucional. Una auditoría reciente le puso fin al secreto y lo dejó en evidencia: el relevamiento dio como resultado que la gran mayoría de las causas paradas en la Corte están en su despacho, que generosamente son más de 30 y que algunas datan de 2008 y 2009.

El escándalo hizo que la semana pasada, como lo adelantó Estudio 8, sus colegas de la Corte lo citaron a una reunión. Le "requirieron" que resuelva todos los procesos demorados y él prometió hacerlo, contó De Sanctis.

La situación generó un clima enrarecido en el segundo piso del edificio 25 de Mayo. Entre otras cosas, porque íntimamente saben que la morosidad de Caballero Vidal les quita fuerza y autoridad a las notas que él mismo y algunos de sus compañeros les enviaron a jueces inferiores para conminarlos a que resuelvan en un tiempo prudencial las causas pendientes.

Claro que la situación no exceptúa a los demás. Salvo De Sanctis, que asumió en febrero y fue uno de los que motorizó la auditoría, los otros cortistas sabían de las demoras y nunca reaccionaron. Sucede que comparten las salas del máximo tribunal con Caballero Vidal y al actuar como cuerpo colegiado, están al tanto del estado de cada causa y de quién la tiene.

La morosidad puso a Caballero Vidal en un lugar más incómodo al que ya estaba. Este año el fiscal federal Francisco Maldonado lo imputó de haber cometidos delitos de lesa humanidad durante la dictadura militar, supuestamente por haber mirado para otro lado cuándo víctimas de la represión le denunciaron actos atroces de los militares mientras era juez de primera instancia.

Esa imputación lo pone en riesgo de ser destituido. Si el juez Federal Leopoldo Rago Gallo lo llama a indagatoria, podría pedir su desafuero. Eso únicamente se logra con la remoción a través de un juicio político en la Cámara de Diputados, en donde por lo bajo advierten que sería una torpeza no dejar avanzar una investigación judicial como la que tiene en la mira al cortista de la polémica.

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