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A UN CLICK

Cómo es la vida en Italia en tiempos del coronavirus

A este jueves, los contagios sumaban 528 con 14 muertos. Pero la perspectiva, en principio, parece mejorar.

Han pasado siete días y la epidemia de coronavirus se sigue propagando: los italianos saben ya que pagarán muy cara la experiencia. Lo primero que hacen todos es lavarse las manos al menos una docena de veces al día porque la televisión, la radio y los diarios enseñan. El 60% de los contagios se adquiere a través de las manos. Después de lavarse las manos, se miran las estadísticas para ver si hay señales de que la infección afloja.

En las dos conferencias de prensa de la Protección Civil que sigue todo el país se actualizan los datos. Este jueves se informó que hay 528 contagiados y 14 muertos. Para calmar un poco la tensión que se hace psicosis en las zonas más castigadas, en el norte, y de ansiedad creciente en el resto del país, llegaron buenas novedades. En el principal foco de contaminación, la provincia de Lodi, en Lombardía, se informó que los contagiados son 305 pero por primera vez se pasó el dato de 37 personas que se han curado.

Mas de la mitad de los contagiados están en sus casas, seguidos por personal sanitario y se sienten bien. Un centenar ha sido distribuido en los hospitales pero su vida no corre aparentemente riesgos. Solo un 26% es tratado en terapia intensiva. Son pocos los decesos. El coronavirus es muy contagioso pero poco letal, al revés del SARS, que protagonizó la epidemia también venida de China en 2013, que contaminó a menos gente pero se cobró más vidas que el Covid-19.

Otra buena noticia es que ocho chicos que dieron positivos al contagio están bien de salud.

El coronavirus es clemente con los más jóvenes y se ensaña con los ancianos.

Prácticamente todos los muertos en Italia son viejos afectados ya por otras enfermedades, que no resisten la acción del virus en sus cansados pulmones.

Milán comienza despertarse

Más optimismo necesario. Milán comienza a despertarse. Giuseppe Sala, el alcalde de centroizquierda dijo que quiere “volver a llenar las calles” de la metrópoli, en estos días semi vacía, con escaso tráfico y una difundida sensación de tristeza entre la gente. Los bares recibieron la autorización para prolongar la apertura mas allá de las seis de la tarde, la hora en que los milaneses consumen el rito del aperitivo.

El alcalde dijo que también se trabaja para reabrir cines y teatros, la Scala de Milán y sus óperas inolvidables, los museos que serán los primeros en llamar al público. De los espectáculos deportivos que arrastran multitudes, nada. Por ahora los estadios funcionarán pero sin público, solo los jugadores.

Estas aperturas que habrá que ver cuándo se concretan con el virus en plena actividad, tienen que también levantar el ánimo en los comerciantes, los artesanos y sobre todo los industriales que ya anuncian un año desastroso. El gobierno nacional prepara decretos de ayuda económica, exenciones en el pago de impuestos, rebajas en los pagos de hipotecas.

En estos siete días fueron cancelados 7.400 espectáculos. El mundo de la moda, que tiene hoy en los chinos sus principales clientes extranjeros, advierte que las pérdidas son desastrosas. El Salón del Mueble italiano, mundialmente famoso, con miles de visitantes extranjeros, ha debido ser postergado hasta junio esperando que haya suerte.

En Milán repercuten de cerca los dos focos principales de la epidemia: en la vecina provincia de Lodi y en la también cercana región Veneta, donde el lunes reabrirán las escuelas. Se esperaba también que el presidente de la región, Attilio Fontana (uno de los líderes de la opositora Liga, derechista), trajera algunas buenas noticias en los anuncios diarios. Pero Fontana se presentó con un barbijo echando pálidas. Contó que una colaboradora había resultado positiva al contagio y que aunque en su caso el control fue negativo, había resuelto con sus colaboradores “autoaislarse por dos semanas para defender a los lombardos”.

Nadie entendió bien las intenciones del gobernador pero predomina la impresión de que está en curso una batalla política para quitar al primer ministro Giusseppe Conte y sustituirlo por un gobierno de emergencia nacional.

La epidemia se va expandiendo al resto del país, pero en el centro sur los casos son muy pocos.

La vida en Roma, Nápoles Bari, Palermo y sus respectivas regiones luce normal aunque la inquietud va creciendo junto con las noticias de que la epidemia se mantiene firme. Un virólogo de la famosa Universidad de Harvard, en EE.UU., escribió y fue noticia en los medios italianos que “dentro de un año, entre el 40 y el 70% del planeta estará contagiado por el Covid-19”, el nombre que la Organización Mundial de la Salud le ha asignado a la enfermedad que produce el nuevocoronavirus chino que se difundió desde principios del año.

En Roma la epidemia se mira de lejos pero cada vez con más temor porque aunque todavía no hay ningún contaminado, “todos sabemos que está por llegar”, como explicó a Clarínun viejo kiosquero de diarios que se conoce de memoria cada centímetros de la Fontana de Trevi, porque está justo enfrente.

Aquí se ven turistas. Aunque hay menos que siempre porque las cancelaciones debido al temor al coronavirus llegan al 40% recorren las maravillas romanas y hablan con los indígenas. Tres argentinos, comentan: “Quéextraño, este es un país desarrollado pero vemos que en esta ciudad no se ponen el barbijo”, comenta Ariel Martinez, acompañado por hijos Tomás y Sofía, todos luciendo rigurosamente la mascarilla anticontagio. Cuentan que hoy se vuelven a Buenos Aires. Han pasado por Londres, París y Florencia.

La vida de los romanos es la de siempre, con algunos cambios. En los bares en esta época de virus no se dan a los clientes los platitos ricos previos a las bebidas.Están rigurosamente prohibidos porque favorecen el contagio.

En la vecina asociación de corresponsales extranjeros, el ministro de Relaciones Exteriores Luigi Di Maio muestra a los socios un enorme mapa de Italia con los dos focos principales de la epidemia y los puntos coloridos que representan la difusión de los contagios por toda la península.

Di Maio se queja por la difusión de falsas noticias que dañan el prestigio italiano. Pero desde el exterior llegan malas noticias. Israel no dejó entrar ahora a los ciudadanos italianos que llegaron al estado judío. Y en el Caribe, una nave crucero de Italia vió prohibido el atraco en dos puertos del Caribe.

México finalmente aceptó que el crucero atraque con cientos de pasajeros, entre ellos argentinos, en Cozumel hostilizados por las protestas locales que temen la difusión del virus. A bordo del barco, solo había un tripulante con gripe.

Tradicionalmente escépticos los romanos no se mosquean por estas noticias. Más interés les causó enterarse que Francisco está enfermo por un “resfrío leve” y que canceló una misa con religiosos de la ciudad, porque el pontífice es ante todo el Obispo de Roma.

Muchos deben haber hecho los rituales cuernos sacudiendo las manos para proteger con un poco de magia popular, en estos días difíciles, al Papa argentino.