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Martes 02 de Octubre de 2018

Un falso mosquito gigante generó un gran revuelo en China

Un insecto de 11 cm causó gran preocupación, pero, en realidad, no es ni un mosquito ni peligroso.

Para mucha gente su género favorito en cine y literatura es el terror; un terror que se consigue gracias a vampiros, zombies, asesinos en serie, presencias sobrenaturales o bichos gigantes.

El subgénero de convertir lo cotidiano en una amenaza ha recorrido casi todo el espectro animal y, cuando aún no existían efectos digitales, los trucos fotográficos convertían a inofensivas arañas, lagartos u hormigas en gigantescos devoradores de hombres, a veces por gracia de un accidente radiactivo. Pero, como la realidad imita, iguala e incluso supera a la ficción, hay abundantes casos en la naturaleza de auténticos monstruos que pueden dejar lívido al más templado de los mortales. Quizá por eso, ante la visión de esta imagen de un supuesto mosquito de más de once centímetros de envergadura y cinco de largo, no pocas personas empezaron a bromear con un apocalipsis zombie provocado por "vampinsectos" chupasangres.
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Un temor infundado. El insecto en cuestión es tan impresionante como inocuo. De hecho no es ni siquiera un mosquito sino una "típula" que no se alimenta de sangre sino de néctar y otros insectos. El error provocado instintivamente en los legos por su aspecto, se vio refrendado también para algunos científicos, cuando se produjo un error en la traducción de las notas del equipo de entomólogos chino que lo descubrió en las cercanías de la ciudad de Chngdu, concretamente en el monte Qingcheng y que han depositado a este impresionante ejemplar en el Museo de Insectos del Oeste de Chicha, especializado en catalogar los ejemplares más grandes de distintas especies, de los que tienen casi setenta de entre una impresionante colección que supera las setecientas mil muestras de insectos.

Pero, más allá de las consideraciones científicas, debe entenderse que la reacción ante el tamaño del insecto sea, como mínimo de alarma. A nadie se le escapa que los mosquitos son una de las principales fuentes de transmisión de enfermedades, desde la malaria, al zika, la fiebre amarilla, la enfermedad del sueño o el dengue...La acción de los mosquitos ha diezmado millones de vidas en distintos lugares del mundo y el control de su población está siempre entre las iniciativas importantes en la sanidad de países del tercer mundo o en vías de desarrollo, destacando en los últimos años las campañas de control genético que limitan su reproducción.

Quizá por esta relación con la enfermedad y la muerte, genera tanta alarma la visión de un supuesto mosquito gigante que finalmente no lo es, sino un inofensivo libador de flores que, lejos de dedicarse a la sangre y la enfermedad, promueve la fecundación vegetal y contribuye al sostenimiento del equilibrio ecológico.
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Y es que, como casi siempre en la vida, las verdaderas amenazas no son las evidentes, sino las ocultas. Y algo pequeño y aparentemente inofensivo puede ser un peligro mortal, como determinadas bacterias, virus o mosquitos. Mientras que cosas que percibimos como amenazantes por su aspecto o tamaño, resultan ser tan dañinas como una mariposa. Está visto que las apariencias engañan y, como dice el refrán, no se puede juzgar a un libro por su portada.

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