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Tips para combatir el agotamiento de fin de año

Baja concentración, olvidos y falta de ganas son algunas de las señales que nos piden cambios para recargarnos y recuperar nuestro vigor. Aquí algunas ideas para equilibrar la energía y ser más productivos

Según los informes, las búsquedas en Google preguntando “¿Por qué estoy cansado todo el tiempo?” marcaron su punto más alto entre julio y septiembre. Y ahora, a fin de año, el cansancio es peor: las distracciones se multiplican con los preparativos para las fiestas, coordinación de vacaciones y compra de regalos. También aumentan las horas de luz, y hay personas que tienden a hacer actividades intensas antes de dormir, lo que reduce el nivel de descanso.

La pandemia del COVID-19, con sus múltiples limitaciones y contingencias, es otro punto que exacerbó la sensación de agotamiento que ya se vivía en la sociedad hiperconectada y con fronteras diluidas. El ritmo acelerado y vertiginoso del mundo de hoy a veces lleva la exigencia al extremo con tal de rendir y obtener resultados; y esa tensión no permite que la persona se recupere al 100% entre una actividad y otra.

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La necesidad de un enfoque más puntual y analítico de la fatiga es en parte lo que llevó a la doctora Saundra Dalton-Smith, a investigar y a escribir sobre el tema. “Quería que la gente adoptara un concepto más diagnóstico de su fatiga. Cuando alguien entra y dice que está herido, no puedo tratar eso sin tener más detalles: ¿qué duele, dónde duele, cuándo duele?”, plantea.

La experta internacional en bienestar descubrió que no siempre es fácil saber cuál es el mejor tipo de descanso para el cuerpo, la mente y el espíritu. “Para conocerlo, es necesario reconocer la diferencia entre los siete tipos de descanso, y entender que cada uno sirve para un propósito diferente”, propone. Su receta de “antifatiga” consiste en incorporar siete tipos de descanso en la vida:

1. Descanso físico

Sandra Dalton-Smith aconseja incorporar la “fluidez corporal” en el día a día haciendo pequeños movimientos cada hora. Programar un recordatorio en el teléfono para relajar el cuello, sacudir y aflojar las manos, levantarse y balancearse sobre los talones. Otro consejo que implica no moverse: quedarse quieto durante cinco minutos mientras se está acostado.

Además, el estiramiento al despertar o antes de acostarse puede contribuir a sentirse menos cansado físicamente.

2. Descanso mental

La fatiga mental es una sensación de confusión, nerviosismo, niebla cerebral. A uno se le olvida lo que está haciendo y se pierden cosas importantes debido a la baja concentración.

Una técnica simple para evitar distraerse es tratar de cortar las señales externas la mayor parte del tiempo y dividir los períodos de desconexión. Tratar de trabajar durante 25 minutos, tomar un descanso de cinco minutos y repetir esta operación.

3. Descanso emocional

Dalton-Smith primero sugiere identificar a las personas que “drenan” energía. Además, dejar de compararse con los demás, la mayoría de las veces solo puede llevar a malos sentimientos. Obviamente, estos son trucos que son más fáciles de decir que de hacer, pero a la larga pueden marcar una gran diferencia. Otro consejo es escribir sobre cómo se siente uno porque poner las emociones en papel o en la computadora hacen que ya no queden esas emociones encerradas y haciendo daño dentro de cada persona.

4. Descanso social

El descanso social, según Dalton-Smith, significa pasar tiempo con personas con las que se puede ser uno mismo. Pensar en las amistades o familiares con los que se puede relajar sin ser víctima de alguna carga emocional, o incluso tentarse de descargar la propia. Solo se trata de tener espacio para ser genuino.

5. Descanso sensorial

Hacer una pausa en esta lectura y preguntarse con qué frecuencia se reciben distracciones en el día. ¿El barrio es ruidoso? Percibir el ruido de un motor a lo lejos, la ventilación en el baño, oír chicos jugando: son muchos los sonidos que pueden alterar la concentración.

Durante la pandemia, Dalton-Smith vio “un aumento dramático en el número de personas que tenían déficits de descanso sensorial”. Las personas aisladas en el hogar con chicos pequeños en particular, dice, estaban expuestas a ruidos constantes e incluso algunos adultos “se irritaban entre sí”. Esto es lo que causa la sobrecarga sensorial.

Así que lo mejor es tratar de encontrar un lugar en el que se esté a resguardo de cualquier ruido “parásito”. Si esto no es posible, siempre se puede escuchar listas de reproducción de relajación de ondas alfa o beta, compilaciones de piano o música Zen.

6. Descanso creativo

¿Cuándo fue la última vez que surgió una idea creativa? Si es difícil responder a esta pregunta, tal vez sea señal de estar creativamente agotado. Dalton-Smith propone “incorporar años sabáticos en la vida”: no es un retiro de escritor de un mes, sino solo 30 minutos, haciendo algo de propia elección, lejos de la rutina diaria. Salir a caminar, tomar un café favorito, practicar deportes, o más simple aún: soñar despierto.

7. Descanso espiritual

“En el corazón del descanso espiritual, está este sentimiento que todos tenemos de necesitar ser verdaderamente considerados, de sentir que pertenecemos a algo, que somos aceptados, que nuestra vida tiene sentido”, asegura Dalton-Smith. Esto se puede hacer a través del voluntariado u otras actividades como la meditación.

Un paso fundamental es aprender a decir que no, y a evitar querer satisfacer a todas las personas. No se trata de egoísmo, sino de una sana autoestima.

Al abandonar lo que pesa del pasado, que a veces se mide en toneladas de culpa y resentimiento, de dolor y angustia, brinda una mayor fortaleza interior y una liviandad para encarar las situaciones que facilitarán un mejor descanso desarrollando al máximo la inteligencia emocional.