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Tenés una mudanza: organizate para no estresarte

Encarar el traslado de todas las pertenencias hacia un nuevo destino puede resultar una tarea agobiante.

El proceso de una mudanza suele ser uno de los momentos más estresantes a transitar para cualquier persona. Cambiar de vivienda puede resultar agotador para el cuerpo pero también para la mente. Es que son muchos los detalles a tener en cuenta: la organización, los imprevistos que pueden ocurrir, los días de trabajo, el dinero que hay que desembolsar.

Pero no siempre tiene por qué ser tan agobiante. Con algo de planificación previa y algunos trucos, el cambio de casa puede ser mucho más llevadero y ordenado.

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Uno de los pasos más importantes al encarar una mudanza es prepararla con tiempo, de ser posible, con un mes de anticipación. Entre las primeras decisiones a tomar está la de contratar al camión para el traslado. Si la cantidad de muebles y pertenencias no es considerable es posible optar por la opción más económica. Pero si al hacer una evaluación de los ítems a transportar se hace obvio que hace falta ayuda, habrá que desembolsar unos miles de pesos más.

Al tratarse de un servicio de precios variables según cantidad, tiempo, trabajadores y tareas de cobro extra, es necesario hacer una investigación previa de presupuestos. Cada empresa ofrecerá un estimado total de la mudanza, aunque hay que estar preparados para imprevistos como subir y bajar muebles o electrodomésticos por escaleras y demoras.

Un trabajo mínimo de dos horas, con un camión pequeño capaz de mudar los elementos de un departamento de dos ambientes y dos peones, tiene un costo promedio de 6 mil pesos. Por cada hora extra de mudanza hay que calcular entre 2 mil y 3.500 pesos. Y si al mismo se le añade subir una heladera por escaleras, es necesario desembolsar entre 200 y 300 pesos por piso. Todo esto sin contar la siempre merecida propina al final de la jornada para quienes trasladan y cuidan las pertenencias.

Guardado y orden

A la hora de archivar toda una casa en cajas puede que se presenten las primeras señales de desesperación. Sí, es una tarea un tanto engorrosa, sin embargo, con cierta organización y algo de voluntad puede ser más amena.

Toda mudanza es una excelente oportunidad para hacer limpieza y separar aquellas cosas que ya no se usan y no tendrán lugar en la casa nueva. Objetos como ropa vieja, elementos de cocina de ya no van más, papeles acumulados con el tiempo son solo algunos de los elementos de los cuales deshacerse antes de la mudanza. Pero nada irá a parar a la basura, así como se organicen las cajas con pertenencias también se puede preparar una o varias para donar.

Además, es importante tener en cuenta el espacio con el que se cuenta en el nuevo hogar. Si hay muebles que no entran, antes de la mudanza se pueden poner en venta, regalar a un familiar o donarlo al Ejército de Salvación.

Cuando llegue el momento de comenzar a embalar es recomendable tener preparados de antemano una serie de elementos básicos para encarar la tarea. Lo indispensable: cajas de cartón (no muy grandes), bolsas de basura resistentes (preferentemente en dos colores, así se separa la basura de los objetos personales), cinta adhesiva y de papel, tijera, marcadores gruesos, etiquetas adhesivas, papel de diario (mucho) y plástico con burbujas.

Un trabajo mínimo de dos horas, con un camión pequeño capaz de mudar los elementos de un departamento de dos ambientes y dos peones, tiene un costo promedio de 6 mil pesos.

El siguiente paso consiste en decidir cómo catalogar las cajas y bolsas. Si se hará en base a la ubicación de la casa, el dueño de las pertenencias o el tipo de objeto. Cada una puede llevar un color distinto o código específico.

Indicar las cajas que deben desempacarse primero y cuáles pueden esperar. No utilizar palabras genéricas como “varios” o “ropa” que puede confundirse y demorar. Mientras más clara sea la etiqueta de clasificado, más fácil será organizar el desempacado.

Los objetos livianos como almohadas, peluches, mantas y ropa pueden ubicarse en bolsas de basura. De esta manera, se ahorra espacio y, a su vez, se pueden proteger otros artículos y muebles. Para reforzarlas, se puede utilizar cinta adhesiva para envolver o sellar el cierre. Cada bolsa también debe llevar una etiqueta que indique lo que lleva en el interior.

Aún si el tiempo se acaba y quedaron cosas para embalar pendientes, conviene evitar guardar cosas mezcladas de distintos sectores. Esta decisión es fundamental para evitar el caos una vez instalados en la nueva casa.

Se fue el camión, y ¿ahora?

Lo más importante antes de comenzar el proceso de desembalar todo y ubicar muebles, es dar una mano profunda de limpieza al próximo hogar. Esto incluye paredes, baños, cocina, ventanas y todos los rincones que suelen ser olvidados con el tiempo.

Luego, es aconsejable colocar el colchón. Es probable que al final del día todos los ocupantes estén agotados y sin fuerzas para ponerse a preparar las camas antes de dormir.

Hecho esto, se puede comenzar a vaciar el contenido de las cajas en los ambientes más utilizados. Puede ser el baño, la cocina o el espacio de trabajo. Colocar cada cosa en el lugar elegido y retirar las cajas y bolsas de la habitación a medida que se vacían.

Una vez terminado el desempaque de los objetos con prioridad de un ambiente, es recomendable pasar al siguiente y repetir la acción. De esta forma, será más fácil encontrar todo en los primeros días después de la mudanza.

Por último, hay que darse tiempo y liberar un poco la agenda. Cada cambio de hogar es cansador y lleva varios días, sino semanas, en terminarse. Pero vale la pena.

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