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Lunes 16 de Octubre de 2017

Practicar sexo oral durante el embarazo es más peligroso de lo que parece

Un gran deseo conlleva una gran responsabilidad, ya que incluso una práctica sexual tan prudente como una felación pasa a ser alarmante.

No es ningún secreto que muchas mujeres se excitan más de lo habitual cuando están embarazadas, y si las parejas son capaces de mantener su vida sexual durante las 40 semanas, mejor que mejor.

Pero un gran deseo conlleva una gran responsabilidad, y al final resulta que incluso una práctica sexual tan prudente como una felación pasa a ser alarmante cuando hay un bebé en camino.

El problema reside en la persona que le hace el sexo oral a su pareja: si tiene una enfermedad de transmisión sexual (ETS), se la podría transmitir al bebé.

"Si te contagias de herpes en el tercer trimestre, hay un 50% de posibilidades de que el bebé lo herede" advierte Terri Warren, enfermera especializada y autora de The Good News About The Bad News: Herpes: Everything You Need to Know.

Dado que el sistema inmunitario de las mujeres se debilita durante el embarazo, tienen una menor capacidad para combatir las infecciones, entre las que se encuentran las ETS, que también estarán presentes en el canal del parto.

Según la Asociación Americana de la Salud Sexual, contraer herpes genital durante las fases finales del embarazo es especialmente peligroso porque la mujer no dispone de los anticuerpos necesarios para proteger al bebé en el momento del parto. Aunque no sea frecuente, el virus podría transmitirse al bebé, causándole complicaciones médicas e incluso la muerte.

Pero las ETS no son el único motivo de preocupación cuando se practica un cunnilingus. Tal y como señala la Clínica Mayo, quien le practica sexo oral a una mujer debe tener cuidado de no soplar dentro de la cavidad vaginal, pues los vasos sanguíneos dilatados corren mayor riesgo de sufrir embolias gaseosas, que son básicamente burbujas de aire que podrían afectar a tu sistema cardiovascular o al del feto.

Eso sí, cabe destacar que es algo muy infrecuente, ya que solo se ha documentado una o dos veces en la historia de la medicina. No obstante, si te preocupa, sigue los consejos del equipo de expertos de la Universidad de Columbia (Nueva York) y "chupa, besa, lame, explora, presiona (con los labios o con los dedos) o simplemente picotea la vulva y el clítoris de la mujer con cuidado de no soplar ni meter aire a presión directamente en su vagina", informó Diario Veloz.

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