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Por qué ser sociable ayuda a la salud mental y física

Después de un año y medio del comienzo de la pandemia por coronavirus, volver a juntarse con familiares y amigos puede generar muchos temores. El miedo al contagio y el aislamiento hicieron que muchas personas se acostumbraran a una vida más casera, solitaria y menos sociable. No obstante, los especialistas sugieren volver a conectar de a poco con los otros ya que esto produce múltiples beneficios en la salud mental.

Después de un año y medio del comienzo de la pandemia por coronavirus, volver a juntarse con familiares y amigos puede generar muchos temores. El miedo al contagio y el aislamiento hicieron que muchas personas se acostumbraran a una vida más casera, solitaria y menos sociable. No obstante, los especialistas sugieren volver a conectar de a poco con los otros ya que esto produce múltiples beneficios en la salud mental.

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Sobre los beneficios de la socialización con la psicóloga Ana María Fusaro (M.N. 60.808), explicó: “Las emociones positivas producen serotonina, un neurotransmisor que regula todas las emociones y sensaciones de alegría y bienestar. A mayor producción de serotonina, sentimos mayor bienestar. Eso es lo que sucede a nivel químico en el cerebro. A nivel psíquico, cuando tenemos problemas que generan angustia y ansiedad, las personas suelen hacer una catarsis, es decir, una descarga que generalmente consiste en verbalizar esas emociones contándoselas a otras personas a modo de tener un feedback y recibir respuestas. Ese compartir con el otro genera alivio ya que la angustia más pesada es lo no dicho”.

Para la especialista, reunirse y compartir momentos con otros -ya sea para celebrar, charlar o compartir un problema-, genera múltiples beneficios mentales: se renueva la energía, se produce alegría, se impermeabiliza el cuerpo, hace que las personas se sientan más optimistas y contentas, más queridas y amadas, entre otras cosas. “En el contacto cálido con los demás, suele haber afecto y resonancias. Una palabra, una sonrisa, una mirada de alguien que apreciamos son muy buenas para la salud. En los encuentros, surge el amor por la pareja, la amistad, la hermandad, entre tantos vínculos. Siempre hay amor detrás de las expresiones, ya sean verbales o no verbales. En los intercambios o reuniones fluyen energías positivas de amor que enriquecen el alma y nos hacen sentir más positivos, frescos, jóvenes, vivos y felices”, sostuvo.

En lo que respecta a conocer gente nueva, Fusaro dijo: “Hay algo de desafío, de descubrimiento de otro tipo de emociones, curiosidad, etcétera, que pueden provocar efectos muy positivos en la salud psíquica. Generar nuevos vínculos permite tener sensaciones inéditas que pueden ser emocionantes y gratificantes, es decir, una excitación positiva. Hay lugares del cerebro y el resto del organismo que se despiertan ante los nuevos encuentros”.

En esa misma línea, añadió que la seguridad de estar unidos y conectados con otros, sin dudas contribuye a la salud física y mental. Una investigación de la Universidad de Michigan (EE.UU.), demostró que hablar todos los días con familiares o amigos es tan beneficioso para la memoria como hacer un crucigrama. El apoyo de los afectos ayuda a sobrellevar enfermedades graves y otros problemas personales.

Otro estudio realizado por la Universidad de Yale (EE.UU.) con 194 personas que padecieron un infarto reveló que quienes recibieron apoyo emocional, tenían tres veces más probabilidades de sobrevivir a los seis meses de haber padecido el ataque al corazón.

Por último, una investigación del Instituto Karolinska (en Suecia) informó que el aislamiento social en adultos mayores aumentó la posibilidad de sufrir enfermedades cardíacas, psicosomáticas y cáncer. En cambio, quienes eran extrovertidos y llevaban un estilo de vida más sociable, tuvieron un 40% menos de riesgo de desarrollar demencia senil.

Fuente: TN