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Por qué los semáforos tienen el rojo arriba: la razón histórica que pocos conocen
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Por qué los semáforos tienen el rojo arriba: la razón histórica que pocos conocen

No es capricho ni tradición vacía. El rojo ocupa siempre el lugar más alto por una decisión tomada hace más de 150 años para proteger la vida de quienes no pueden distinguir colores.

Rojo arriba, amarillo en el medio, verde abajo. Cualquier conductor sabe de memoria, en Argentina y en casi todo el mundo, el orden de un semáforo. Pero muy pocos conocen la razón concreta detrás de ese orden que nunca cambia.

La respuesta tiene dos partes: una historia de trenes y un problema de visión.

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El primer semáforo de la historia no regulaba autos. Los regulaba antes de que existieran. Fue instalado el 9 de diciembre de 1868 en Londres, frente al Parlamento británico, y fue diseñado por J.P. Knight, un ingeniero ferroviario.

Funcionaba con gas, tenía dos posiciones (rojo y verde) y era prácticamente idéntico a las señales que ya se usaban en las vías del tren. ¿Porqué los semáforos tienen la luz roja arriba? La razón histórica que pocos conocen. ((La Voz / Archivo))

No duró mucho: explotó en enero de 1869. Pero el sistema ya había sentado una base fundamental. El rojo significaba peligro, el verde era paso libre, y eso venía del lenguaje visual de los ferrocarriles.

Cuando a principios del siglo XX el automóvil empezó a masificarse y los primeros semáforos eléctricos comenzaron a instalarse (el primero fue en Cleveland, Estados Unidos, en 1914), el esquema se heredó directamente. Rojo arriba, verde abajo. Así como estaba en las señales del tren.

El factor que lo volvió obligatorio: el daltonismo

La convención podría haber sido al revés (verde arriba, rojo abajo) y habría funcionado igual. Pero hay una razón concreta por la que la posición del rojo importa más que el color en sí: el daltonismo.

¿Porqué los semáforos tienen la luz roja arriba? La razón histórica que pocos conocen. ((La Voz / Archivo))

Aproximadamente el 8% de los hombres y el 0,5% de las mujeres tienen algún grado de dificultad para distinguir el rojo del verde, los dos colores más críticos en un semáforo. Si sólo existiera el color como señal, una porción significativa de conductores tendría que adivinar.

La solución fue convertir la posición en información. Una persona con daltonismo rojo-verde puede no ver la diferencia de color, pero sí sabe que la luz encendida arriba es rojo y la luz encendida abajo es verde. El orden es el mensaje.

Un acuerdo internacional que lo selló para siempre

En 1968, la Convención de Viena sobre Señalización Vial estandarizó el sistema a nivel global. Desde entonces, más de 70 países, entre ellos Argentina, adoptaron el mismo esquema: rojo arriba, amarillo en el medio, verde abajo.

La convención también contempló los semáforos horizontales, que existen en algunos países y cruces especiales. En ese caso, el rojo va a la izquierda. Siempre en el primer lugar de lectura, cualquiera sea la orientación.

El detalle que confirma la lógica

La próxima vez que estés en un cruce y el semáforo esté a la altura de tus ojos, fijate: independientemente del tamaño, el soporte o si tiene o no capucha para evitar el reflejo del sol, el rojo siempre está primero.

No porque sea el más importante, aunque sí lo sea, sino porque su posición es la señal.

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