San Juan 8 > A un click > Consejos

Cómo pensar proyectos personales en un 2021 con coronavirus como parte

Con la expectativa de la vacuna, se espera un tiempo híbrido. Qué pasará con la escuela, el trabajo y los planes postergados.

Si de planificar se trata, la frase "el año que viene" suele clausurar detalles; lo habitual es que funcione como un "después de lo vemos". Pero en un año como 2020, en el que el coronavirus puso tantas cosas en suspenso y trajo tanta angustia, proyectar 2021 es a la vez una necesidad práctica y una estrategia para soportar mejor el presente. ¿Cómo será el año que viene? ¿Seguiremos con restricciones para movernos? ¿Irán los chicos a la escuela? ¿Cómo? ¿Y qué pasará en el trabajo? ¿Podremos realizar los proyectos personales pospuestos? ¿Cuál sería el mejor modo de plantarnos ante el año que viene?

Es claro que la incertidumbre sobre la demora en la llegada de un remedio o de una vacuna efectivos contra elcovid-19 condiciona las respuestas a esas preguntas. Pero de las charlas que Clarín mantuvo con autoridades y entendidos en las áreas de educación y laborales se desprende la expectativa de un 2021 con una circulación moderada del coronavirus y con la vacuna ya aplicándose, pero en sus primeros pasos. Con chicos probablemente yendo a la escuela en un régimen híbrido entre lo presencial y lo remoto y con padres en un escenario similar en relación a sus trabajos. Si en 2020 el desafío fue estar todos juntos trabajando y estudiando en casa, parece que el año que viene habrá que armar el rompecabezas para atender regímenes de transición tanto para chicos como para adultos.

Te puede interesar...

"¿Qué escenario imaginamos nosotros? Protocolos, análisis epidemiológico y fortalecimiento de la presencia del Estado hasta que haya una vacuna", le dijo a este diario Nicolás Trotta, ministro de Educación de la Nación. "No hace falta una vacuna para volver a las clases, pero hasta que no haya vacuna no habrá una vuelta normal: vamos a tener que sostener entonces el distanciamiento social, protocolos y estaremos condicionados por la realidad epidemiológica", se extendió el ministro.

Como las autoridades decidieron englobar 2020 y 2021 en una única unidad pedagógica, todos los estudiantes avanzarán de nivel: pasarán de grado o de año, pero con algunas particularidades.

Por supuesto, este proceso que transitamos representa un profundo impacto en los aprendizajesNicolás Trotta, ministro de Educación de la Nación

"No es que los chicos van a pasar de grado como si no se hubiera atravesado una pandemia", apuntó Trotta. La idea es que durante 2021, y aún en parte de 2022, los alumnos de primaria y secundaria se pongan al día con lo que les quedó pendiente de este año. "Por supuesto, este proceso que transitamos es un profundo impacto en los aprendizajes, y buscaremos resolverlo con mucho compromiso de toda nuestra comunidad educativa", señaló el funcionario.

¿Y es posible que haya clases durante los meses de verano? Tal vez que algunas escuelas convoquen a sus alumnos, pero no habrá obligatoriedad. En la Capital Federal sí podría haber un inicio anticipado de las clases. "No puedo asegurar cómo vamos a comenzar; lo más seguro es que comencemos en febrero y esperamos que sea con forma presencial. Si eso no se puede, habrá un sistema mixto para pensar y estudiar", dijo esta semana Soledad Acuña, ministra de Educación de la Ciudad.

¿Y qué pasará con los chicos que en 2020 finalizan la educación obligatoria? Es posible que ellos tengan que completar el ciclo lectivo 2020 en los primeros meses del año próximo. Para los egresados (de quinto o sexto año, según el caso), todos los distritos tendrán la posibilidad de extender el ciclo lectivo 2020 hasta el 30 de abril de 2021. Y las clases en las universidades comenzarán entonces a partir del 1 de mayo. Una comisión con participación de las provincias, las universidades y los institutos superiores articularán el ingreso a las universidades el año que viene.

Si los chicos van a ir a clases algunos días sí y otros no, el sistema educativo necesitará establecer contenidos prioritariosMariano Narodowski, exministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires

En las aulas, uno de los mayores desafíos para los docentes será atender situaciones muy desiguales: chicos que en 2020 aprendieron mucho menos que otros. Y no se trata solo de la diferencia entre los que se mantuvieron conectados con la escuela y los que no. Reflexiona Trotta que las diferencias estarán aún entre los conectados. Las clases a distancia no habrán resultado igual de efectivas, por ejemplo, para un chico que es hijo único que para otro que, aún contando con todos los medios materiales, debe compartir la atención de sus padres con varios hermanos.

Trotta agregó que se están produciendo libros de texto y manuales pensando en los chicos con nivel menor de conectividad, "por si tenemos que tener un sistema híbrido".

Para Mariano Narodowski, exministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, la educación en 2021 estará marcada por dos ejes claves: la heterogeneidad que habrá en las aulas y la necesidad de priorizar conocimientos.

"Vamos a necesitar una organización escolar muy inteligente, que pueda adaptarse a las distintas demandas. Lamentablemente, el sistema educativo argentino no está acostumbrado a esa flexibilidad. Algo interesante que pasó en 2020 fue que la respuesta de los docentes fue muy flexible, muy plástica en general. Pero la vuelta al sistema educativo presencial nos va a devolver una imagen mucho más rígida y más jerárquica", dice Narodowski, que es doctor en Educación.

Una escolaridad híbrida, señala,implicará "un achicamiento del espacio escolar". Si los chicos van a ir a clases algunos días sí y otros no, el sistema educativo necesitará establecer contenidos prioritarios para un tiempo y un espacio escolar acotados. El experto no ve posible que se puedan cursar, por ejemplo, las doce materias del secundario en un escenario que combine lo presencial y lo remoto.

Otro desafío que traerá 2021, plantea Narodowski, es que las escuelas públicas argentinas puedan contar con el equipamiento y los insumos para garantizar las condiciones necesarias ante el covid-19. "Cualquiera que conozca un poco el sistema educativo argentino sabe que garantizar eso todos los días del año a todas horas se hace muy difícil", acentúa.

Otros modos de pensar el descanso

En relación al trabajo, el primer nudo a desatar que pondrá en el camino 2021 estará apenas comenzado el año. Y son las vacaciones. Muchos de quienes no llegaron a tomarse las de 2019 antes de la pandemia, vienen posponiendo el descanso y estirando las fechas con la expectativa de que las cosas mejoren y puedan viajar. Pero a esta altura del año, parece bastante seguro que el de 2020-2021 no será un verano normal.

Cuando arrancó la pandemia, le explica a Clarín Federico Welsh,director de Recursos Humanos de la empresa Accenture, en las compañíasse buscaron modos de postergar el vencimiento de las vacaciones, pensando en que todo pasaría rápido, pero no fue así. "A esta altura —agregó Welsh—,hay que pensar que la situación se va a prolongar tal vez un par de años,por eso creo que seguir postergando no es el camino. Hay que priorizar el descanso, independientemente de dónde sea. Lamentablemente,este período vacacional para muchos va a tener que ser en sus casas". Y agregó que un aprendizaje a incorporar es que por estar en casa no se tieneque seguir trabajando sin parar: tomarse las vacaciones es una cuestión de salud psicofísica.

"Yo diría que el formato de las vacaciones 2020-2021 va a tener que ver con hallar otras maneras de pensar el descanso y los modos de desconectar con el trabajo y conectarse con otras cosas", suma Gustavo Aguilera, director de TalentSolutions y People & Culture de ManpowerGroup Argentina.

En muchos casos, los trabajadores volverán a empresas que ya no serán las que eran. El sacudón 2020 habrá dejado cambios permanentesGustavo Aguilera, director de TalentSolutions y People & Culture de ManpowerGroup Argentina

Tras los meses de verano, a muchos los esperará otro de los desafíos fuertes de 2021: el retorno a los lugares de trabajo.

Las oficinas no serán las mismas y tendrán nuevas pautas de convivencia: habrá circuitos que respetar, distancias que mantener, protocolos de higiene que cumplir. "Y la cuestión del transporte no será menor", alerta Welsh, de Accenture.

En muchos casos, profundiza Aguilera, los trabajadores volverán a empresas que ya no serán las que eran. El sacudón 2020 habrá dejado modificaciones permanentes. Lo ocurrido disparó un cambio cultural muy fuerte, dice: "Yo diría que la mayoría de las empresas no van a volver a los esquemas anteriores, sobre todo porque descubrieron algo que muchas no conocían, y se están replanteando sus formatos en términos de la presencialidad, espacios, horarios".

Luces y sombrasdel home office

El teletrabajo puede tener lados luminosos y también, sombras. Aguilera pone el foco en lo positivo. En 2021 se van a comenzar a capitalizar algunas de las ventajas de los nuevos modos de trabajar, opina:"Y esto es beneficioso tanto para las empresas como para las personasque valoraron un montón del home office la posibilidad de economizar y eficientizar tiempos personales y costos, sobre todo ya avanzada la cuarentena".

Hernán Palermo, en tanto, doctor en Antropología, investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales del Conicet y docente de la UBA, ante la consulta de Clarín, prefirió hacer foco en los riesgos del trabajo remoto para 2021. "Yo creo que el avance de la digitalización del trabajo vino para quedarse, y con eso hay una serie de problemas que ya se veían en las empresas que hacían uso del teletrabajo y que ahora se profundizan", dijo. Élpropone como un gran ítemal que prestar atención la difuminación de los límites entre la jornada laboral y los tiempos de ocio y descanso.

Palermo señala además que el año que viene, con los cambios que traerá, será un buen momento para revalorizar una intervención del Estado "profunda y potente" en los espacios laborales ya que, argumenta, un enfoque hiperindividualista como el meritocrático en nuestra sociedad, en un momento de crisis, nos expone a un peligro importante.

Qué cambió, qué aprendimos

¿Y cómo plantarse de cara a 2021 en relación a esos proyectos personales que quedaron en suspenso: esa gran fiesta que no pudo ser, ese cambio laboral que se frustró, esa mudanza que quedó en suspenso?María Roca, psicóloga y coordinadora científica de Fundación Ineco, señala que, por lo inusitado de la situación que estamos viviendo, no hay recetas probadas para gestionar esos planes alterados por la pandemia. Sin embargo, rescata que estos meses nos han preparado para no saber cómo va a ser el mes que viene. Y resalta: "Lo que tiene el cerebro humano y que nos ha puesto adonde estamos a nivel evolutivo es que somos el animal que se adapta mejor a los cambios".

Pareciera que la ola más grande ya nos golpeó, y estamos más expertos. Debemos confiar en que el cerebro humano está preparado para adaptarse a los nuevos contextosMaría Roca, psicóloga y coordinadora científica de Fundación Ineco

"Mi sugerencia —sigue—, si hay alguna general que se pueda dar, es tratar de pensar, respecto de cada proyectoque se vio alterado: 'qué cambió, qué aprendí'. Porque no tiene sentido tratar de replicar las cosas tal como eran, ya que el mundo ha cambiado y las personas están cambiadas. No deberíamos tratar de sostener el proyecto tal cual era, deberíamos volverlo a pensar a partir de todo lo actual".

Claro que Roca no desconoce que cambiar de planes, sobre todo si en ellos se depositaron grandes expectativas, tiene un costo emocional, duele. Sin embargo, ella señala que el golpe ya se recibió. "Viste cuando te revuelca una ola en el mar y tratás de salir parado; bueno, pareciera que la ola más grande ya nos golpeó; eso no quiere decir que no vayan a venir más, obvio que sí vendrán, pero estamos más expertos y ya pasamos la peor, y debemos tener confianza en eso y en que el cerebro y la mente humana están preparados para una adaptación a los nuevos contextos", dice.

Martín Wainstein, director de un posgrado en Psicología Clínica de la Facultad de Psicología de la UBA, habla, ante todo, de tener precaución a la hora de cargar el año que viene con expectativas de un pronto regreso a la normalidad. Si bien reconoce que establecer algún punto de referencia en el futuro es saludable, él invita a asumir que toda proyección sobre la pandemia tiene una porción bien considerable de incertidumbre.

Lo indefinido del futuro genera ansiedad. Y tras muchos meses de lo mismo, hay mucha gente irritada, dice Wainstein, que con su equipo de la Facultad de Psicología de la UBA hace un seguimiento de la salud mental de 86 familias durante la cuarentena.

Cuando todo está medio oscuro y nebuloso respecto de nuestros proyectos, hay que tratar de aceptar la incertidumbre, no enojarnos con ella, y simultáneamente mantener los planes, "porque los planes son esperanza y tenés que tener esperanza", recomienda Wainstein. Y agrega: "El ser humano se construye en base a eso, a derrotar la incertidumbre; esto se llama resiliencia".

"Hay que tener presente que hay una costa, que la pandemia no es eterna, no es el fin del mundo; todas las pandemias pasaron y esta va a pasar. Tenemos que pensar que vamos a gestionar las cosas, dentro de la apertura que haya, de la mejor manera posible", dice.

LGP