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Pekín fue afectado por una tormenta de arena que dejó el aire naranja y tóxico

El fenómeno es causado por el desierto de Gobi pero también por la polución en la ciudad.

En las redes sociales nadie perdió el tiempo. Apenas amaneció y el fenómeno comenzó a notarse los usuarios Weibo en China comenzaron a subir imágenes algo anaranjadas, polvorientas, como sucias pero cálidas del aire en la capital. Y es que Pekín está hoy cubierta con una niebla espesa a causa de una tormenta de arena y de la polución de origen humano.

Se trata del episodio más grave en los últimos diez años y provocó la cancelación de 350 vuelos con despegue en la capital, donde viven más de 20 millones de personas.

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Según los especialistas la combinación de los dos fenómenos produce un cóctel peligroso para la salud y reduce la visibilidad a unos pocos metros. Ante este contexto la municipalidad suspendió todas las actividades deportivas al aire libre en los centros escolares y aconsejó a las personas que sufren de problemas respiratorios que no salgan a la calle.

El sitio aqicn.org considera “peligrosa” la calidad del aire dado que el nivel de partículas PM10 alcanzó el límite de 999 a primeras horas de la mañana, una tasa veinte veces más alta que las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Por su parte el de las partículas PM2,5, todavía más tóxicas, era de 567, un nivel pocas veces alcanzado en los últimos años.

De hecho, varios residentes confirmaron que se despertaron por la noche porque sintieron problemas para respirar, de acuerdo con lo publicado por el diario The Guardian.

Sin embargo, con la cabeza cubierta, la mayoría de los habitantes acudió a trabajar. Algunos llevaban lentes de protección. Mientras que las autoridades meteorológicas emitieron una alerta que estará vigente hasta mañana.

Las imágenes que redundan en redes muestran, por ejemplo, edificios emblemáticos de la ciudad apenas visibles, como la sede de la televisión nacional, cuya cumbre de 234 metros estaba escondida tras un velo de neblina. “Esta tormenta anaranjada parece el fin del mundo”, decía un usuario.

Procedentes del desierto de Gobi, las tormentas de arena son frecuentes en la primavera en el norte de China pero los pequineses no habían visto un cielo tan cargado en años. En Mongolia, que comparte el desierto con China, seis personas murieron a causa de la tormenta, y otras 81 fueron declaradas desaparecidas, según las autoridades locales.

Y es que la deforestación a gran escala se convirtió en los últimos tiempos en otro factor importante, dado que el país comunista está tratando de reforestar y restaurar la ecología de la región para limitar la cantidad de arena que ingresa a la capital. De hecho Pekín plantó una “gran muralla verde” de árboles para atrapar el polvo entrante y trató de crear corredores de aire que canalicen el viento y permitan que la arena y otros contaminantes pasen más rápidamente.

De acuerdo con Li Shuo, de Greenpeace China, las actividades industriales “intensas” de las últimas semanas causaron que la calidad del aire de la capital empeore. Los niveles de producción de acero, de cemento y de aluminio son superiores a los observados antes de la pandemia de coronavirus.

Pese a los esfuerzos la capital y las regiones circundantes sufrieron altos niveles de contaminación en las últimas semanas por el smog. El combate contra la contaminación es uno de los mayores desafíos para el país.