Comscore

A UN CLICK

Los motivos por los que a veces te tiembla el párpado de un ojo

Todo lo que ocurre en nuestro organismo y que se sale de lo habitual, es una pequeña señal o síntoma que nos envía el cuerpo. No obstante, muchas veces no es preocupante, ya que la mayoría de ellas se debe al estrés.

¿Te ha pasado de estar en una situación normal y de pronto notar cómo uno de los párpados empieza a temblar como si tuvieras un tic? Esto recibe el nombre de “blefaroespasmo”. Son pequeños espasmos involuntarios de los músculos del párpado que se deben, por lo general, a estos factores básicos:

El estrés: cuando estamos sometidos a una situación de alta presión, nuestros nervios cambian su actividad. El organismo se mantiene alerta y a la defensiva. El estrés como tal es una reacción que nos advierte de un peligro, y la respuesta general sería escapar. Así pues, los nervios se tensan, en especial los faciales y craneales. De ahí este temblor e incluso los dolores de cabeza.

Pasar mucho tiempo ante la computadora o forzar la vista: también aparece cuando fijamos mucho la visión sobre una superficie, o cuando, por ejemplo, necesitamos el uso de lentes y prescindimos de ellos.

Consumo de cafeína y alcohol: son activadores neuronales, sobreexcitan y someten a estados donde los nervios se tensan, y donde es frecuente que aparezcan los temblores.

El ojo se cansa y se reseca: La falta de lubricación de la superficie ocular, se traduce en un incremento de actividad del párpado para intentar distribuir uniformemente la lágrima insuficiente o de mala calidad. Nos puede suceder cuando pasamos muchas horas ante una pantalla.

Debemos tener en cuenta es que este temblor no puede durar más de una semana. Si además percibís que lo tenés hinchado y no podés abrir o cerrar los ojos, acudí al oftalmólogo o a tu médico. Puede ser un efecto secundario asociado a algún medicamento o algún problema neuronal.

Cómo aliviar el temblor

– Cerrá los ojos. Si podés, andá al baño y mojate la cara y los párpados manteniéndolos cerrados uno segundos. De ese modo, aliviás la tensión facial.

– Puesto que es casi siempre síntoma del estrés, lo más adecuado es saber gestionar esos focos de presión que tenés en el día a día.

– Procurá dormir bien, evitar el consumo excesivo de cafeína, y sobre todo, mantener una buena lubricación del ojo.

– Si por tu trabajo tenés que pasar muchas horas ante dispositivos electrónicos, hacé uso de las lágrimas artificiales o los lubricantes ópticos. Además intentá parpadear más para que el ojo no se reseque.

Fuente: La Bioguía