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Lo daban por muerto hasta que otro perro develó el misterio

Estaba perdido hacía más de 30 días; un cachorro alertó a su humano sobre algo extraño en un agujero y se reescribió la historia.

Como todas las tardes, ese día Pawe Kauziak salió a caminar con su perro, Gucio, por un sendero boscoso cerca de su casa en Polonia. Era un camino que ambos conocían bien por lo que el perro tenía la libertad de caminar sin correa para explorar libremente y empaparse de los olores y estímulos de la naturaleza. Y, aunque estaba acostumbrado a alejarse un poco de su humano para volver a los pocos minutos para seguir la marcha juntos, ese día de febrero no lo hizo.

Pasaron algunos minutos y Kauziak comenzó a preocuparse. “Siempre vuelve cuando lo llamo. Pero esa tarde, cuando lo busqué, grité su nombre y le hice los sonidos que él reconoce, no regresó”. Continuó buscando durante horas, pero su perro no estaba por ningún lado.

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Los días sin señales de Gucio pronto se convirtieron en semanas. A pesar de la constante búsqueda de Kauziak, no había rastros de su amigo de cuatro patas. Avisó a los vecinos, alertó a la policía y incluso pegó carteles por las zonas aledañas. No iba a descansar hasta que su perro estuviera sano y salvo en casa. “Nunca perdí la esperanza de encontrar a Gucio. Pero había pasado tanto tiempo que ya me estaba dando por vencido”.

Sin embargo, lo que Kauziak no sabía -ni mucho menos imaginaba- era que su perro estaba atrapado en un lugar del que no tenía forma de escapar. Sin buscarlo, Gucio había terminado en una suerte de callejón sin salida que puso en riesgo su vida. Sin comida ni forma de volver a casa, tenía los días contados hasta que, de la noche a la mañana, su suerte cambió por completo.

Había pasado más de un mes desde la desaparición de Gucio. Corría marzo y el destino quiso que ese mismo sendero que Gucio había elegido para su último paseo acompañado, fuera el mismo que escogiera Diego, un Jack Russell Terrier, que rápidamente sintió que algo llamaba su atención.

De pronto, en medio del paseo, Diego comenzó a tirar de su correa con insistencia, lo que finalmente llevó a su humano a un profundo agujero escondido en el paisaje. Y allí estaba Gucio, tan débil y exhausto que ya no tenía siquiera fuerzas para ladrar. Diego lo había encontrado justo a tiempo.

La vista desde arriba del lugar donde Gucio había estado atrapado por más de 30 días. Sobrevivió gracias a la nieve derretida.

No había tiempo que perder. El humano de Diego corrió a su casa a buscar una escalera. Bajó hasta donde se encontraba Gucio, lo tomó con delicadeza en sus brazos y lo llevó de inmediato a su casa para darle los primeros cuidados, alimentarlo y abrigarlo. Ya a resguardo, pronto pudo ver que el animal que había rescatado era el mismo que Kauziak había estado buscando desesperadamente, por lo que se puso en contacto con él para darle la buena noticia.

“Al principio, no podía creerlo. Cuando fui a su casa y vi a Gucio, comencé a temblar. Caí de rodillas y lo abracé. Fue el día más feliz de mi vida“. De acuerdo a los cálculos que luego hizo Kauziak, es probable que Gucio haya estado atrapado en el agujero durante 32 días, sobreviviendo gracias a la nieve derretida. Sin poder alimentarse, había perdido peso y estaba débil pero finalmente había vuelto a su casa.

“Lo extrañaba mucho. Para mí, era lo mismo que faltara un miembro de la familia”. Hoy Gucio sigue recuperando fuerzas. Y se mantiene en contacto con Diego, quien lo ayudó a escapar de su larga experiencia en el agujero. Gucio y Diego ahora son amigos y disfrutan de tardes de juego al aire libre. Gucio tuvo una segunda oportunidad y ganó un nuevo amigo en el proceso. “Se divierten juntos. Y yo, con tener a Gucio en casa, soy un hombre feliz de nuevo también”.

Fuente: The Dodo.

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