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Domingo 26 de Agosto de 2018

Levantó a un taxiboy y quedó sin pantalones y sin plata

La Justicia salteña trata de esclarecer un confuso episodio protagonizado por dos hombres, quienes se denunciaron mutuamente. Cada uno contó una historia distinta de un hecho que tuvo todos los condimentos de un película tragicómica: sexo, robo, persecución y sangre.

Seguía sin poder ponerle un nombre porque, en el imaginario, violación es otra cosa: es un extraño que te apunta cuando vas sola por la calle, te tapa la boca y te arruina la vida en un baldío.

Desirée De Lima tiene 18 años y en octubre de 2017, "cuando pasó todo", vivía en Puerto San Julián, un pueblo de 7.800 habitantes en Santa Cruz. Se fue a vivir a Córdoba capital hace cuatro meses, con la esperanza de dejar de ser, en una gran ciudad, "la violada del pueblo": su pueblo.

"Cuando pasó, estábamos por cumplir seis meses de novios", cuenta a Infobae. Ahora, con algo de distancia, puede identificar que la violencia ya había dado señales: "Un día, él vio una foto de una mujer en el teléfono y dijo 'qué buena que está esta mina'. Yo le dije: 'No me gusta que hables así, yo no soy tu amigo'. Y él se enojó y reventó su celular contra el piso".

Esa noche de octubre, Desirée había regresado al pueblo después de haber pasado dos semanas en Río Gallegos haciéndose exámenes médicos. "Tenía problemas de memoria y había viajado a hacerme estudios con miedo de tener un tumor en la cabeza. Volví agotada y obviamente, muy angustiada". Cuando Walter le dijo que terminaba una reunión con amigos e iba a dormir con ella, a Desirée le pareció un buen plan: "Necesitaba que me bancara".

Pero Walter -que tenía 21 años-, llegó, se acostó e intentó tocarla. "Lo saqué y le dije que no quería. Se hizo el ofendido, suspiró y me dijo que era una ortiva. Se dio vuelta y se puso en posición de dormir", arranca ella, y llora apenas se sumerge en el recuerdo. Ella se acostó mirando para el otro lado pero ninguno de lo dos se durmió.

"Hasta que en un momento, se dio vuelta, me giró, se puso de rodillas encima mío y me agarró las dos manos con fuerza. Me empezó a tocar y yo le decía 'no, dejame, no quiero'. Era otra persona, tenía los ojos muy abiertos, sonreía de costado. Me abrió las piernas con una rodilla, yo le decía '¿qué hacés Walter, qué estás haciendo?', y él me corrió la ropa interior y me penetró. Grité del dolor, duele que te penetren así, y después quedé bloqueada mirando una pared, en silencio mientras él seguía".

El shock fue tal que Desirée no sabe ni siquiera dónde eyaculó. Walter se puso el boxer y se durmió. Ella no. "Cuando sonó el despertador y se fue a trabajar, cerré la puerta, corrí a la cama y lloré. Mucho lloré". Ese mismo día, ella le envió un mensaje: "Le dije que no había estado bueno que me tocara sin mi consentimiento y me dijo que no lo iba a hacer más". Ella, igual, dio por terminada la relación.

Ya habían pasado varios días cuando una de sus hermanas la vio tan mal que le pidió detalles. "Ella me dijo: 'Desirée, si te forzó es violación'. Yo creía que una violación es lo que ves en los noticieros o en las películas y no podía digerirlo. Es como que intentaba justificar lo que había pasado: 'La pasé mal pero era mi novio. Con la palabra 'violación' me vine abajo'".

El episodio ocurrió el domingo a la madrugada en la ciudad de Embarcación y culminó con la denuncia de un hombre que se presentó en la comisaría desnudo de la cintura para abajo y otro que llegó rengo al hospital zonal con una fractura de peroné expuesta y ensangrentado.

Se dice por aquella población del norte que todo comenzó cerca de la estación de servicios donde los protagonistas del suceso, ambos mayores de edad, entablaron una conversación. Uno de ellos conducía una camioneta Toyota, el otro un trabajador común. El de la 4x4 buscaba sexo y cocaína o al revés en tanto que el otro solo dinero. Este último subió a la camioneta y se dirigieron a un descampado. Poco se sabe qué pasó allí, pero al parecer hubo golpes de puño y uno se dio a la fuga de a pie con un pantalón en la mano.

El denunciante aseguró que en los bolsillos tenía la billetera con una suma importante de dinero y documentación personal. El taxiboy escapó pero fue perseguido por la Toyota hasta atropellarlo, pero el ladrón del pantalón, aún herido se escondió entre la maleza.

El conductor desnudo se fue a la comisaría 43 para tratar de recuperar su pantalón y su dinero. Dijo que tenía esposa e hijos y contó en qué circunstancia fue despojado de la prenda de vestir. La policía a su vez recibió el alerta desde el hospital por el ingreso de un joven de 31 años con una grave fractura expuesta de peroné izquierdo.

El herido contó que él se encontraba en la estación de servicios cuando se hizo presente un hombre conduciendo una camioneta Toyota color blanco con vidrios polarizados y música. Indicó que esta persona le pidió que lo acompañara a un lugar donde venden drogas y el aceptó. Señaló que se bajó unos metros antes de la boca de expendio para no involucrarse.

Pero cuando volvía hacia la estación de servicio observó que la camioneta se dirigía contra él y que se arrojó a la banquina, pero igualmente resultó lesionado en la pierna.

Explicó que el conductor quiso atropellarlo de nuevo y para defenderse le arrojó piedras al vehículo y logró que se fuera.

Dicen que mientras el hombre de la Toyota espera recuperar el pantalón y el dinero, el herido se recupera en el hospital.


Fuente: eltribuno

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