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Le dolía la cabeza y descubrieron que tenía larvas en el cerebro

Ocurrió en Australia. Una mujer sufría de migrañas y las imágenes de diagnóstico mostraban algo que parecía un quiste.

Ella empezó a ver nublado y a tener dolores de cabeza. En un momento, se le tornaron insoportables. La barista, de 25 años, fue llevada de urgencia a una guardia. Los médicos pensaron que cursaba una ataque cerebro vascular, pero las imágenes de la resonancia magnética mostraban una lesión extraña. Más tarde, los médicos descubrieron que la mujer tenía larvas en su cerebro.

La imagen previa había revelado algo compatible con "un quiste” de ocho milímetros de largo, en el lóbulo occipital en la parte posterior de la cabeza. Los cirujanos lo extrajeron sin ninguna complicación, pero quedaron atónitos al ver que no se trataba de tejido humano.

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Ordenaron hacer pruebas de ADN y los resultados arrojaron una coincidencia con Taenia Solium, también conocidas como “tenias de cerdo”, porque con frecuencia se transmiten a los humanos al comer carne de cerdo poco cocida.

La enfermedad que causan estas larvas se llama neurocisticercosis y afectan el sistema nervioso central. La forma de presentación más frecuente es la crisis epiléptica, seguida de la cefalea. Pueden crecer dentro del cuerpo sin causar síntomas, hasta que son lo suficientemente grandes para generar molestias.

En el caso de esta mujer, las migrañas aparecieron hace siete años, pero ese día en su trabajo el dolor de cabeza fue insoportable. Sospechan que todo ese tiempo, tuvo las larvas creciendo en su cabeza.

Sin antecedentes

Se cree que es el primer caso nativo de neurocisticercosis en Australia, afirma el estudio publicado en The American Journal of Tropical Medicine and Hygiene el pasado 21 de octubre.

La paciente nunca había viajado a países donde la infección por tenia es común, como partes de Asia y América Latina. Sin embargo, vivía en una zona de Melbourne donde más del 10 por ciento de los residentes nació en Asia.

Los neurólogos creen que la mujer puede haber ingerido inadvertidamente huevos de tenia cuando consumió alguna carne mal cocinada.

“Es posible que se produzcan más casos”, advierten los expertos. “Los médicos deben ser conscientes de que con la frecuencia de los viajes por el mundo, las enfermedades que son altamente endémicas en muchas partes del mundo representan un riesgo para los habitantes de países con baja endemicidad”, agregan.

Las infecciones de este tipo se encuentran con mayor frecuencia en áreas con malas prácticas de saneamiento en las que los cerdos entran en contacto con heces humanas.

“Esto se da porque el parásito se transmite por la materia fecal: el huevo de la larva cae en el piso, el cerdo se alimenta de eso y luego contrae el parásito (que se aloja en el músculo del animal). Entonces, cuando el humano come la carne de cerdo infestado y no lo cocina bien, contrae la parasitosis”, explica a Con Bienestar Horacio Amurri, médico neurólogo (M.P. 451.201).

La Organización Mundial de la Salud advierte también afirma que la enfermedad no solo se contrae por el consumo de cerdo sino por aguas contaminadas por falta de higiene.

(TN)