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Las ciudades que reciben el Año Nuevo con todo

A lo largo del Globo, puestas en escena grandilocuentes, fuegos artificiales y tradición.

Río de Janeiro

Es uno de los rincones clásicos de Sudamérica para entregarse a la fiesta de Año Nuevo. Después del Carnaval, Reveillon es gran fiesta de la ciudad. Tiene que ver con la tradición de pasar por la playa vestidos de blanco para traer suerte y éxitos. El plan es bailar, brindar y mirar los fuegos artificiales. Se escucha samba, rock, música pop y se celebra hasta el amanecer del nuevo día.

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La tradición indica que hay que ir hasta el mar a las 12 de la noche y saltar consecutivamente 7 olas mientras se pide un deseo para el año que viene. Copacabana e Ipanema suelen ser epicentro con fiestas a cielo abierto.

Sídney

Por su ubicación geográfica es una de las primeras ciudades del mundo en recibir el año. La celebración se hace en Puerto Darling y la icónica Opera, dónde los fuegos artificiales duran más de veinte minutos. Todo ocurre alrededor del puerto y hay muy buenos miradores para apreciar los espectáculos y escuchar la música. Con los años cambia la temática de la convocatoria.

Bares y restaurantes abren hasta tarde para que desde las terrazas se pueda disfrutar de la fiesta y ver desfilar barcos repletos de luces y música en el Puerto de las Luces.

Londres

Desde el South Bank, dónde está el famoso London Eye, se puede vibrar al compás de los fuegos artificiales que iluminan la ciudad. El río Támesis y el Big Ben son testigos del nuevo año, mientras jóvenes y no tanto se juntan para tomar cerveza y champagne al aire libre.

Además, todos los años hay un New Year’s Day Parade, que consiste en un mega desfile de Año Nuevo en el que bailarines, acróbatas y músicos recorren las calles de la ciudad.

Cuzco

Perú tiene una fiesta signada por sus orígenes. En la Plaza Mayor de la ciudad del Cuzco o Plaza de Armas el color de los trajes de los lugareños se mezclan con música moderna, fuegos artificiales y comparsas.

Entre las tradiciones está correr alrededor de la Plaza en sentido contrario a las agujas del reloj y que cuando el reloj marca las 12, que todos se tomen de las manos y empiecen a dar vueltas alrededor de la plaza. Hasta el día siguiente, la fiesta no para.

Budapest

Las celebraciones de Año Nuevo en la capital de Hungría duran toda la semana, no solo los dos días de Fin de Año. En la ciudad del Danubio hay que abrigarse bien para ir al Puente de las Cadenas y ver los fuegos artificiales sobre el Castillo de Buda.

La historia dice que hay que brindar con pálinka por el comienzo de un nuevo año y entrar a los icónicos ruin bars –bares en ruinas, aunque ya no lo estén– dónde se puede tomar licores y vodkas de nivel. Desde la Ópera suele haber un concierto, que al día siguiente convoca a seguir celebrando en el balneario de Széchenyi.

FUENTE: TN