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Lunes 24 de Septiembre de 2018

La primera nación condenada a desaparecer por el cambio climático tiene una triste historia

El paradisíaco archipiélago de Kiribati es una de las naciones más remotas de la tierra. Y también la primera víctima directa de una de las mayores amenazas de nuestro tiempo.

Este pequeño país podría tener el dudoso honor de convertirse en unos pocos años en la primera nación arrasada por el mar. Sus 105.000 habitantes se convertirían así, en otros más de los 1.000 millones de desplazados climáticos que se calcula que habrá para 2050.

Los 33 atolones y la isla volcánica que componen Kiribati obtuvieron la independencia de Reino Unido en 1979. Desde entonces no han dejado de luchar por su supervivencia.

Es una de las naciones menos desarrolladas del mundo (139 de 184 países dentro del Índice de Desarrollo Humano) y también una de las más vulnerables al aumento del nivel del mar y la intensificación de los ciclones tropicales. El punto más alto de la mayoría de las islas se encuentra a tan solo 2 metros sobre el nivel del mar y no es raro que las casas y negocios de sus habitantes sufran inundaciones estacionales.

"Los suministros de agua están contaminados y los niveles del mar están aumentando, y la temporada de lluvias es más extrema que nunca. Esta es la realidad de la vida en una isla pequeña a medida que cambia el clima", explicaba Pelenise Alofa, Coordinadora Nacional de la Red de Acción Climática para Kiribati en un artículo para The Guardian.

El triste destino de Kiribati no es algo nuevo: en 1989 la ONU ya vaticinaba que el pequeño estado sería uno de los primeros en ser engullido por el océano. Dos de sus atolones deshabitados, Tebua y Abanuea, ya han desaparecido bajo las aguas.

La agonía de estas islas llevó al entonces presidente Anote Tong a iniciar una campaña internacional para concienciar sobre las amenazas a las que hacía frente su país. Un periplo que siguió entre 2003 y 2016 y que le hizo reunirse con presidentes, organizaciones internacionales e incluso le llevó al Vaticano. Un documental reciente, Anote's Ark, retrata el periplo del ex presidente por salvar a su país. Para Tong, el Acuerdo del Clima de París llega demasiado tarde y reducir las emisiones de carbono no salvará a Kiribati de acabar hundido.

"Reducir las emisiones no aborda nuestros problemas. Nuestro enfoque debe estar en la adaptación porque la adaptación tiene que ser el camino a seguir para nosotros. Porque si no nos podemos adaptar a lo que está sucediendo, no tenemos más remedio que reubicarnos", explicó el ex presidente y candidato al Nobel de la Paz durante la presentación del documental. "No podemos simplemente desear que no suceda. No podemos pedirle a Dios que lo detenga. Tenemos que ser brutalmente pragmáticos al respecto", añadió, según recoge Radio Nueva Zelanda.

Esta adaptación pasa por una reubicación de sus habitantes en los territorios vecinos. El Gobierno del ex presidente Tong firmó en 2014 la compra de 20 kilómetros cuadrados en Vanua Levu, una de las islas Fiji, a unos 2.000 kilómetros de distancia para proyectos agrícolas y de piscicultura que garantizasen la seguridad alimentaria de la nación.

También se ha pedido asilo a otros estados vecinos, como Nueva Zelanda y Australia, con el objetivo de evitar una evacuación humanitaria a gran escala. Hasta el momento, solo Nueva Zelanda se ha comprometido a acoger cada año a 75 habitantes de las islas y darles un permiso de trabajo.

En 2016, Anote Tong perdió las elecciones, convirtiéndose Taneti Maamau en el nuevo presidente. Desde entonces, el Gobierno de Kiribati ha centrado sus políticas interiores en potenciar el turismo y la pesca en una nación para la que quizás las horas estén contadas.


Fuente: yahoo

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