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Sábado 28 de Octubre de 2017

Insólito: Un bar colgó carteles pidiendo a los clientes no piropear a las vecinas

Está en San Martín y Montevideo y la decisión se tomó luego de que dos chicas agredieron a un parroquiano que "las saludó sin conocerlas".

"Señores clientes: debido a los constantes incidentes que se registran con las vecinas del bar, les pedimos no decirles ningún tipo de piropos o improperios". Estas palabras, impresas en varias hojas, están pegadas en columnas y vidrios del bar "Los inolvidables", en la esquina de San Martín y Montevideo. El comercio, uno de los más tradicionales de la ciudad, brega por mantener el respeto a las mujeres de un barrio que habita desde hace más de 30 años.

   Uno de los encargados, Fabián, cuenta que el reducto "es como el buffet de un club" a pocos metros de la avenida Pellegrini. Y ni siquiera el advenimiento de cervezas artesanales y hamburguesas caseras logró tumbar a uno de los clásicos de la ciudad. Por eso los carteles, en parte, son para defender también a quienes son sus vecinas.

   El cartel alertando a los parroquianos a no romper esas tácitos acuerdos de cordialidad y respeto apareció en las columnas del bar tras un altercado con dos chicas que pasaron por la vereda y alguien, sin conocerlas, las saludó.

   Según recuerda Fabián, las chicas reaccionaron mal y una de ellas golpeó al hombre. Por eso, como primera medida, quienes se encargan del comercio decidieron advertir a los concurrentes. "Les dijimos que no se propasen, pero también hicimos los carteles para que el consejo esté siempre presente", comenta el encargado.

   Entrar al bar es situarse en una Rosario de antaño. Reina el murmullo y el olor a café y dos sonidos se entremezclan: las cucharas contra los pocillos y los tacos contra las bolas de billar.

   "Los inolvidables" es uno de los pocos reductos en los que se practica ese juego en la ciudad. Según cuenta Fabián, no tiene mucho futuro porque no hay gente nueva que lo aprenda a pesar de que uno de los campeones argentinos de esa disciplina acude frecuentemente al bar.

   El ajedrez también es muy popular dentro del bar. Testigos de ello son los peatones que caminan por la vereda de San Martín, desde donde se puede observar la gran cantidad de muchachos que juegan partidas desde las 17. Las contiendas son tan reñidas que, en épocas mejores, se llegó a jugar por un peso: el valor de un café.

   A juzgar por el altercado y los carteles que piden ser corteses a los parroquianos, se podría pensar que el bar es un reducto algo hostil para las mujeres. Todo lo contrario. Los habitué remarcan la presencia de dos mujeres que concurren a jugar ajedrez de manera asidua, sin ningún tipo de inconvenientes.

   Al lado de las mesas que corresponden a los ajedrecistas aficionados están los lugares asignados para quienes quieran jugar al dominó o al chinchón. El ambiente invita a dejar los celulares y las computadoras por un rato.

Cada parroquiano está inmerso en su mesa, en su charla, en su mundo. La mejor evidencia de ello es lo que relata Fabián. "Muchas veces, varios clientes nos reclaman los cafés que nos pidieron sin darse cuenta que ya lo tienen al lado hace unos minutos. Están todos en sus cuestiones".

   Símbolo de la tradición que contiene "Los inolvidables" es, justamente, su clientela y sus costumbres: según afirma Fabián, "no hay ganancias" y los gastos que hacen los concurrentes se repiten todos los días.

   "Acá vienen siempre los mismos clientes, no hay ganancias porque todos siempre se piden lo mismo", aclara, para agregar con sorna que "si algún día hay pérdida, es porque alguno no vino".

Amables

"Uno puede estar acá y ver cómo se dicen de todo entre los jugadores. Pero todo queda ahí", narra el encargado sobre las largas partidas de billar que se organizan en el bar. A pesar de la ferocidad de las contiendas, prima la camaradería y todo queda en el paño verde. Con mayor caudal de gente pasadas las 16, el bar abre de 7 a 22, de lunes a sábados.

   "Uno de los que viene siempre llega a las 13. Se pide un café en jarrita, más tarde un vaso de cerveza, y a las 18 se va. Además, se sienta siempre en el mismo lugar y protesta por lo bajo si ve que alguien lo está ocupando", concluye Fabián, antes de despedirse.

   En "Los inolvidables" se respeta a los adentro, pero también a los de afuera. Y por eso, el bar pide encarecidamente tratar bien a las chicas, y evitar "piropos o improperios".

Un reducto de bohemios con dos mesas de billar "únicas"
El encargado del bar "Los inolvidables", legendario reducto de bohemios y taxistas enclavado en la esquina de San martín y Montevideo, comenta que las dos mesas de billar que se encuentran allí son de un estilo único que ya no se consigue en el país.
Su precio actual ronda los 45 mil dólares y sólo el paño pesa 150 kilos: en total, la mesa acusa 450 kilos de peso.
Ni bien se cruza la entrada lateral, por calle Montevideo, se pueden ver algunos casilleros estrechos, de color gris y de pequeña altura, colgados en la pared a poco menos de 2 metros del suelo.
En ellos, los habituales jugadores de billar que deseen pueden guardan sus tacos, desmontables en dos tramos.
A cada lado de las mesas de billar, de manera contigua a los casilleros, se encuentran los anotadores electrónicos para llevar la cuenta de los partidos. Antes, el sistema era más precario y se hacía con contadores manuales.

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