Sin embargo, la familia está acostumbrada, y hoy sus herederos son protagonistas de una curiosa historia. “He vivido en la rotonda durante más de 40 años, así que es prácticamente todo lo que sé. También habíamos vivido aquí durante 20 años antes de eso, así que ha sido parte de la familia durante mucho tiempo”, dijo Clwyd, casada con Anweb, al diario The Sun.
Viven en una rotonda y no piensan moverse
Muchas personas les preguntan cómo llegan a la casa y si es muy ruidoso, pero para ellos es “como vivir junto a cualquier calle”. Aclaran que tienen dobles cristales en las ventanas, lo que evita algunas molestias, y que la calle solo tiene tránsito intenso en horas pico.
El problema mayor es recibir el correo porque el código postal es el mismo de las casas de los alrededores, y los repartidores tardan en darse cuenta de que se trata de la casa de la rotonda.