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Estos son los helados que las nutricionistas dejan comer

Tan populares en verano, se pueden consumir en cantidades adecuadas. Hay sabores más saludables

El helado es el postre más representativo del verano y uno de los “permitidos” más populares en las dietas. Su consumo aumentó en los últimos años, sobre todo en la cantidad que se come. Por lo general, 1/4 kilo es la porción más elegida.

“Los helados son ricos en calorías, azúcar, grasas saturadas, que son las menos saludables, y colesterol. El frío hace que percibamos menos los sabores, por lo que se le agrega una considerable cantidad de azúcar, más que a otros postres”, indica a Con Bienestar la licenciada en Nutrición, Luciana Galardo (M.N. 10.210).

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La buena noticia para los fanáticos de este postre es que algunos sabores son más saludables que otros. Los “aprobados” por los nutricionistas son aquellos que están realizados a base de agua, yogur o frutas naturales. Si son caseros, son todavía más recomendables.

Una bocha de helado de agua (100 gramos) varía entre 60 y 90 calorías, mientras que un palito tiene 75 calorías”, ilustra Galardo. Se debe recordar que se trata de calorías vacías, es decir, sólo suman energía y no otros nutrientes al organismo.

“En cambio, en los de crema, una bocha de 100 gramos puede variar entre 185 y 260 calorías. Esto sin contar los agregados de frutas secas o chips de chocolate, que pueden incrementar entre 70 y 80 calorías. El cucurucho suma unas 120 calorías. Por lo que un helado en cucurucho puede llegar a 600 calorías”, agrega la nutricionista.

Cómo consumirlos

La clave del consumo de este postre es la moderación, tanto en lo referente a la cantidad como a la frecuencia semanal. Como colación a media mañana o a la tarde ahora que hace calor, es una buena opción.

“No hay una hora ideal para comerlos, sí hay que tener en cuenta las cantidades y agregados. Lo ideal es consumir 100 gramos de helado de agua por porción (una bocha o un palito), y no más de uno por día. Siempre hablando de alguien saludable y de peso estándar”, explica.

No es adecuado consumir los 700 gramos semanales en una sola jornada, sino racionarlo, puesto que en un día se ingiere una cantidad de azúcar demasiado alta. “El helado tiene que ser un gustito que nos damos y no debe considerarse como un alimento de consumo diario”, aconseja Galardo.

Cuando se derrite, no es recomendable guardarlo de nuevo en el freezer para que se vuelva a solidificar si ya perdió la consistencia porque la mezcla líquida, azucarada y lechosa es un caldo de cultivo perfecto para bacterias.

Es preferible servir la cantidad que se quiera consumir en un bol y volver a guardar el producto en el freezer para evitar que esté mucho tiempo fuera de la heladera.

FUENTE: TN