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Te enseñamos a combatir las arrugas del sueño

Consejos de expertos para prevenirlas y retardar su aparición.

Comienzan a aparecer a partir de los 35 años. No están estrictamente vinculadas al paso del tiempo –aunque el envejecimiento las favorece– sino que tienen que ver con algo tan simple y cotidiano como la postura que se adopta al dormir y que, desde luego, se repite una y otra vez cuando llega la noche.

“Mucho conocemos acerca de las arrugas de expresión producidas por la contracción de los músculos. Pero hay otras que se llaman posturales o gravitacionales y son favorecidas por algún hábito que mantenemos cotidianamente. Dentro de ellas, están las agravadas por las posiciones que adoptamos al dormir y que se forman como consecuencia de la presión constante de la piel al contactar sobre una superficie, como la almohada. Se evidencian mayormente en cara, cuello y escote”, explica la doctora Mónica Maiolino, médica dermatóloga y asesora de Dermaglós.

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Problemas de sueño

Es un hecho que una de cada dos mujeres no duerme lo suficiente y una de tres tiene problemas para conciliar el sueño. La falta de sueño es un problema que empeora la calidad de la piel, ya que dormir es una fuente de regeneración esencial.

“La noche se convierte en un período de calma que no se debe descuidar. La escasez de sueño acelera el envejecimiento cutáneo sin importar la edad porque afecta su reparación. La compresión del rostro contra la almohada hace que la microcirculación cutánea se ralentice y el aporte de oxígeno sea inferior. Además, se genera el estancamiento de fluidos que provocan las hinchazones de la cara que se constatan al despertar”, comenta Emanuel Lencina, trainer y makeup artist de Guerlain Argentina.

Las arrugas del sueño se forman por la respuesta de la piel a la presión y torsión mientras dormimos todos los días contra la almohada y el colchón. Y como, a partir de los 30 años, aumenta la oxidación, por un lado, y van disminuyendo progresivamente el ácido hialurónico y el colágeno, por otro, todo esto conlleva la disminución del grosor cutáneo.

Este cuadro favorece que se formen las arrugas tradicionales y las del sueño, y se agrava aún más cuando los climas son extremos, en las pieles deshidratadas y secas, aquellas personas que tienen algunas patologías, son fumadoras o no toman una cantidad de agua adecuada.

En casa y en el gabinete

¿Se pueden prevenir? Claro. Con algunas medidas sencillas pero fundamentales para asegurar a la piel una adecuada hidratación e higiene. Humectar y proteger de día e hidratar de noche para reparar los daños son las claves para una rutina de cuidados exitosa.

Con alrededor de 20 millones de células, a pesar de ser el mayor órgano vital, la piel es la última en recibir oxigenación y alimentación. Por esta razón, es muy importante el rol de los tratamientos externos que se le puedan aportar.

En ese sentido, al momento de escoger los productos de tratamiento, es importante considerar que “tengan buenos principios activos y en cantidades suficientes como para que aseguren un efecto tratante y preventivo. Así se logrará reactivar la formación de fibras, frenar el deterioro del envejecimiento y, sobre todo, brindar una verdadera hidratación en profundidad para devolver la elasticidad y espesor a la piel”, dice la doctora Ana Bogado, directora de Fimedical.

También es importante llevar una alimentación equilibrada a base de antioxidantes (presentes en frutas y verduras) y beber abundante agua.

“Podemos complementar con la toma de péptidos de colágeno, pero siempre bajo indicación médica. Otra opción es comprar almohadas antiarrugas, diseñadas específicamente para evitar la aparición de arrugas en el rostro. Son hipoalergénicas y evitan la presión de la piel contra la almohada al dormir con lo que previenen, así, la formación de nuevas arrugas”, sugiere la doctora Fabiana Zelaya, médica cirujana y directora del Centro Zelaya Estética y Salud.

De todos modos, una vez que las arrugas ya se encuentran instaladas, hay opciones para hacer en gabinete. Por ejemplo, a través de la radiofrecuencia no invasiva, es posible calentar uniformemente el colágeno de las capas más profundas de la piel por medio de impulsos electrónicos que la tensan y combaten la flacidez.

“También se pueden aplicar rellenos de ácido hialurónico, un componente que se encuentra naturalmente en el cuerpo humano y que se emplea en forma de relleno para reducir las líneas de expresión y arrugas. Además, genera una máxima hidratación de la piel”, concluye la doctora María Rolandi Ortiz, médica cirujana y Directora de Ro Medical Art.