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El entrenamiento que convierte al cuerpo en una "máquina de quemar grasa"

De mucha potencia y con buenos resultados. El entrenamiento HIIT (del inglés High Intensity Interval Training, es decir, Entrenamiento de Intervalos de Alta Intensidad) es una actividad física en la que se intercalan ejercicios de alta y baja intensidad para “exprimir” al máximo el potencial del cuerpo. Y a su vez, es elegido por muchos debido a su corta duración ya que una sesión de este entrenamiento dura menos de 45 minutos y en algunos casos hasta veinte.

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“El HIIT es anaeróbico: busca hacer un trabajo de alta intensidad que es percibido como ‘duro’; por esa misma razón, no puede ser sostenido durante mucho tiempo y alterna estos períodos de alta intensidad con tiempos de descanso”, explica Virginia Zehnder, entrenadora especializada en HIIT. A su vez añade que lo recomendable es hacerlos entre dos, tres y como máximo cuatro veces por semana para que se respeten los momentos de descanso del cuerpo y el mismo pueda recuperarse del esfuerzo realizado.

Debido a esa máxima intensidad a la que se expone el cuerpo, es muy común que la persona termine con todos los músculos cansados y con la respiración entrecortada, cuenta la entrenadora. Pero esos síntomas son normales. El HIIT permite conseguir los mismos resultados que un entrenamiento de cardio de larga duración, pero en vez de necesitar una sesión de una hora, con 20 minutos puede llegar a ser suficiente.

“Es una actividad física absolutamente eficaz ya que no sólo mejora aspectos ligados a la salud sino que en poco tiempo, quienes practican sesiones con regularidad obtienen resultados físicos evidentes como la pérdida de grasa, la mejora de la composición corporal y una mayor tonicidad muscular, entre otras aptitudes que mejoran la funcionalidad de nuestro cuerpo”, aclara Zehnder.

Este entrenamiento es aplicable a diferentes actividades físicas: bicicleta, pesas rusas, cinta, entrenamiento en suspensión y similares. Se destaca por ir variando los ejercicios y los tiempos de descanso y actividad. Aunque advierten los profesionales que si se está empezando con el entrenamiento es importante ir de a poco y comenzar con tiempos de trabajo reducidos e ir aumentándolos a medida que el cuerpo se vaya acostumbrando al HIIT.

Según los especialistas, el HIIT es corto, intenso y potente. Y puede incluir la combinación de los siguientes ejercicios: carreras rápidas, saltos de cuerda, bicicleta estacionaria, ejercicios pliométricos -como saltos de caja o burpees- y circuitos de levantamiento de pesas. Según Zehnder, un ejemplo de una rutina de HIIT podría ser: hacer carreras aceleradas de 60 segundos, en las que se hacen intervalos cortos cada 15 segundos en los que se reduce el ritmo para descansar o recuperarse.

Un estudio de la Universidad de Victoria en Australia llegó a la conclusión de que este entrenamiento es más efectivo para aumentar la quema de grasa que los ejercicios aeróbicos. Los investigadores evaluaron a un total de 511 personas que participaron en distintos grupos de control: entrenamiento HIIT supervisado, ejercicio aeróbico de intensidad moderada y un grupo que no hacía ejercicio.