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¿Te duele todo?: descubrí por qué se produce esta sensación sin causa aparente

Muchas personas padecen los llamados "dolores neuropáticos". ¿A qué se deben?

Es bastante frecuente que muchas personas sientan dolores corporales sin ninguna causa que pueda ser detectada ni que haya un motivo que lo justifique. En Medicina, el dolor es una de las causas que motiva el mayor número de consultas.

Aunque existen diversas definiciones del dolor, la más aceptada es la de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP). En 1979 lo definía como “una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada con una lesión de tejidos, real o potencial” y siempre es una señal de alerta que indica que existe un daño o una lesión en el organismo.

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Sin embargo, muchas personas padecen de dolores sin que haya un motivo. Es el llamado “dolor neuropático”, cuyo origen reside en el sistema nervioso central o periférico, es decir, estímulos comunes que en una persona normal no provocan dolor, pero a otros, por una sensibilidad muy marcada, le ocasiona dolores variados y persistentes.

Este tipo de dolor afecta al paciente en todos los aspectos de su vida, comprometiendo su estado de ánimo, su rendimiento laboral, su descanso nocturno y casi todas sus actividades.

El dolor puede ser continuo o con frecuentes intermitencias y con exacerbaciones. Se trata de un dolor agudo, punzante e intenso que quien lo padece lo describe como una “corriente eléctrica” (53% de los casos), “quemazón” (54%) y “hormigueo” (48%).

Es un dolor tan especial que es disparado a veces por un estímulo común como puede ser el roce de la ropa. Otras veces se expresa con una intensidad mayor a la esperable si existe una causa que lo produce (eso se llama hiperalgesia) o con sensaciones anormales al tacto, que ocurren de manera espontánea (parestesias) sobre todo en manos, brazos, piernas, espalda u otra parte del cuerpo.

Como suele durar mucho tiempo –a veces años–, con el tiempo se agregan serios trastornos del estado de ánimo, como angustia, mal humor, irritabilidad o cuadros depresivos.

Como aparentemente todo está en orden y el daño está camuflado en los nervios es muy difícil de reconocer la causa y de hacer un correcto diagnóstico. Incluso, es común que pueda pasar mucho tiempo y consultas con médicos hasta que recibe el diagnóstico definitivo.

No es nada nuevo. Ya en 1864 el médico Weir Mitchell afirmaba: “La mayoría de nuestros pacientes han sido hombres que fueron llevados de hospital en hospital, y cuyos casos han sido el desespero de sus médicos. A medida que el dolor aumenta, el ánimo cambia y se vuelven irritables, su cara se torna ansiosa y tienen una mirada de decaimiento y sufrimiento. El sueño es intranquilo y los eventos más benignos exasperan el estado hiperestésico, de tal modo que hasta el soplo de aire sobre la piel dan lugar a un dolor intolerable”.

Otra característica es que los analgésicos habituales son ineficaces. En realidad, debido a que es una alteración del sistema nervioso se requieren fármacos con una actividad específica y centrada su acción en el sistema nervioso.

Por tal razón –y realizado el diagnóstico– resultan efectivos algunos psicofármacos cuya indicación suele causar sorpresa o rechazo en muchos pacientes.

EM