San Juan 8 > A un click > salud

Día internacional de la Salud Menstruar: ¿por qué es necesaria?

La menstruación es un indicador de salud femenina y marca la etapa más larga de la vida de la mujer.

Alrededor de la menstruación existen todavía muchos tabúes y desconocimientos. Una gran cantidad de niñas y mujeres atraviesan el periodo sin la información necesaria, lo que puede exponerlas a miedos, enfermedades, embarazos no intencionales e inseguridades. Es hora de llamar las cosas por su nombre.

Mitos como no lavarse la cabeza con agua fría porque se te corta, no tocar las plantas porque se secan, no tocar los bebés porque lloran, no bañarse, no hacer actividad física, no teñirse el cabello, no caminar descalzas, entre otros, impiden que se viva la menstruación con normalidad, corriendo la atención en lo verdaderamente importante: la educación por el cuidado del cuerpo.

Te puede interesar...

La menstruación es un indicador de salud femenina y marca la etapa más larga de la vida de la mujer. Si el periodo es rítmico , la sangre fresca y rutilante y no genera síntomas nos habla de un sistema psiconeuroInmunoendocrinológico saludable. En definitiva, menstruar es salud.

La menarca o primera menstruación suele ocurrir entre los 9 y los 16 años, y es un signo más dentro del proceso del desarrollo puberal. Se da en todas las mujeres sanas y de manera espontánea. Desde antes de su llegada, es muy importante que las mujeres estén informadas y puedan hablar libremente de ese proceso de cambio.

Hablar de higiene menstrual implica en primer lugar conocer el cuerpo, su funcionamiento y cuáles serán para cada persona menstruante en particular los signos o síntomas que la acompañarán.

Muchas jóvenes alrededor del mundo prefieren quedarse en casa que ir a la escuela o realizar actividades durante su periodo menstrual. El manejo de la higiene durante el periodo es un tema de derechos humanos, que tiene que ver con la igualdad de género, derecho al agua y saneamiento, a la salud, a la educación, etc.

Conocer el ritmo y la periodicidad, los días de duración, el color, la cantidad y si hay algún signo que te avise que se avecina, como alguna apetencia o cambios de humor hace que la persona este más conectada con su cuerpo y sea más atenta si algo no está funcionando bien. Pensemos que muchas patologías ginecológicas pueden ser anunciadas por un sangrado anormal, que solo se podrá reconocer si conozco lo que es normal para mí.

Recomendaciones para una buena higiene menstrual

Cada niña, adolescente y persona menstruante debe encontrar las prácticas de higiene menstrual que más se adapten a sus preferencias, siempre que sean adecuadas y seguras. Estas deben garantizar su salud, pero sin limitar su vida cotidiana. Algunas prefieren las copas o los tampones y otras las toallas renovables

Una buena higiene íntima implica un aseo personal frecuente y el uso de productos y artículos que no dañen la salud. La higiene de la vulva tiene que realizarse como en cualquier otro momento del ciclo, con los jabones apropiados que su ginecóloga o ginecólogo indique o simplemente con abundante agua.

Antes de limpiar la vulva o de cambiar la protección menstrual debemos higienizar nuestras manos.

La vagina es autolimpiable por lo tanto no se requiere de lavajes internos.

Cambiar el tampón o la toallita cada cuatro o seis horas, en función del volumen del sangrado.

Las copas menstruales pueden cambiarse cada 10 horas o usarse de noche a diferencia de los tampones que deberán cambiarse cada cuatro horas y no utilizarlos al dormir.

El acceso a la información es vital en todas las etapas de la vida de la mujer. Conocer los cambios y nuestros cuerpos nos ayudarán a no tener temor y estar preparadas y atentas para consultar a tiempo en temas de salud importantes y relacionados según cada momento: niñez, adolescencia, adulta y postmenopausia.

Es imprescindible que las niñas, mujeres y las personas menstruantes conozcan cuáles son los cambios que implica la menstruación y cuáles son las mejores prácticas de higiene para tener una rutina menstrual saludable y un cuidado del propio cuerpo.

Por Dra. Sandra Magirena, ginecóloga y sexóloga (MN 65.130). Miembro de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (Sagij).

FUENTE: Télam