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Viernes 10 de Agosto de 2018

Detectá el mecanismo psicológico detrás del acoso

Qué es, cuáles son los motivos de alarma, qué factores colaboran con la propagación, cuáles son los roles del grupo, cómo prevenirlo

Muchas instituciones educativas y los padres mismos frecuentemente se preocupan más por las oportunidades de mayor cantidad de aprendizaje posible de los alumnos/hijos y se olvidan que lo que tendrían que poner en primer lugar son todas aquellas situaciones que hacen sufrir a los chicos para su futuro desarrollo funcional psico-bio-socio-espiritual y emocional.

¿QUÉ ES?
Bullying: hostigamiento verbal y psicológico que se ve traducido en conductas tales como: ridiculización, burlas (sobre aspectos físicos, gestos, modos de ser) , exclusión social, amenazas, coacciones, difamación, insultos, difundir información falsa, ataques verbales. La víctima suele ser un individuo solo y acorralado por un grupo de personas, frente al cual, como individuo único, no tiene ninguna posibilidad de confrontación ante el linchamiento unánime psicológico y social.

MOTIVOS DE ALARMA
Este problema social ha aumentado su alarma a nivel mundial debido a que en un primer momento se registraban solo casos aislados en adolescentes. En cambio hoy día nos encontramos ante casos de bullying en niños a partir de los 10 años.
Otro rasgo que lo hace preocupante es la falta de detección por parte de los adultos (padres, maestros, profesores, etc.). Esto sucede por la falta de protocolos de prevención y una medición científica del problema. Aquello que medimos lo podemos gestionar, saber su evolución, si lo estamos conteniendo, si estamos trabajando eficazmente, cómo se está trabajando en talleres sobre convivencia y valores, etc. Más allá de todo esto lo importante es la sensibilización sobre el tema en la gestión educativa y con talleres orientados con los padres.
Otro de los factores a tener en cuenta es entender que es un proceso repetitivo y la mayoría del daño psicológico que genera en sus víctimas es precisamente que este carácter repetitivo produce una tortura psicológica, de forma lenta pero constante, logrando quebrar la resistencia psicológica; y por otro lado, como es repetida, es una violencia que va induciendo a un aprendizaje de lo que llamamos en psicología "indefensión", socavando en el tiempo la autoestima. Esta anticipación cognitiva negativa sobre lo que ya sabe que le va a ocurrir es lo que lleva a un daño psicológico mas profundo, no tanto por lo que sufre, sino por el miedo de tener que volver a sufrir constantemente todos los días.
Además esa vulnerabilidad, que puede llegar a ocasionar un estrés postraumático, tendrá un campo más fértil en la vida adulta de la persona que lo padeció para encontrarse con otros futuros "predadores": violencia familiar, acoso laboral (mobbing) o cualquier proceso en donde se intente quebrar la resistencia psicológica. Se convierten en adultos también indefensos.

FACTORES QUE COLABORAN A LA PROPAGACIÓN
Sin lugar a dudas y como lo vemos a diario también en relación a otras problemáticas actuales es la "banalización de la violencia". Que siempre haya existido no significa que no haya que prestarle atención o deje de ser grave.
Otro factor a tener en cuenta es que en general comienza con conductas o verbalizaciones que pueden parecer de mínimo impacto, como por ejemplo cuando se le dice a alguien: "cuatro ojos", "dejá los postres", "cómo nos vestimos hoy!", "pero qué lindo corte de pelo que nos hicimos!", "sos tonto o te hacés?", "que conteste Juanito que se la sabe a todas", y muchos dichos más que seguro se les vendrán en mente cuando están leyendo esto. Se comienza así a naturalizar este mínimo impacto propagándose en los grupos sin ser gestionado a tiempo para poder neutralizarlos.
Otro factor no menor es la instigación social solapada, implícita de contextos en los que llegar a ser líder se impone como requisito para llegar al éxito, sin explicar muchas veces cómo serían los verdaderos procesos eficaces para llegar a él sin tener que perjudicar, pisotear, quebrar a otros para lograrlo.

EL GRUPO TIENE UNA IMPORTANCIA ENORME
Siempre resulta más cómodo echar la culpa a una víctima, indefensa frente a un grupo acosador, de ser responsable de su propio mal.
El carácter grupal de todo caso de bullying invalida las intervenciones de quienes tratan de mediar (mediación) o de intentar dotar a la víctima de habilidades para enfrentar el acoso (uno contra todos). Los "adiestradores" en defensa personal no indican cómo resolver el acoso psicológico.
El grupo es importante tanto a la hora de desplegar, desarrollar y avanzar cronificando casos de acoso escolar (como por ejemplo los famosos pactos de silencio) cada vez más complicados y complejos, como también a la hora de prevenir y detener estas situaciones grupalmente.
Se convierte al grupo de alumnos en la salida del problema. El niño/adolescente o la familia no quedan aislados en la resolución del problema, no se trata el problema de manera individual, sino que se involucra a todos los alumnos comprometiéndolos activamente, solidarizándolos activamente con las víctimas y poniéndolos de acuerdo en que estas conductas deben siempre tener un marco de tolerancia cero. Esto no debe ser predicado por los adultos, sino que debe ser un compromiso que los alumnos toman en relación a sus compañeros. El mismo grupo de pares se convierte en garante de las situaciones que pueden ser contenidas gracias a ese impacto generado en el grupo mismo.

CÓMO PREVENIRLO
Lo que se aprenda a resolver en la niñez o adolescencia brindará estrategias para prevenir futuras reacciones y emociones de indefensión ante hechos de violencia en la vida adulta. Los niños tienen derecho a asistir a una institución (escolar, club, grupos de baile, grupos de deportes, etc.) libres de violencia y acoso escolar, no es un lujo, no es un privilegio, es el derecho a la dignidad que tienen los niños. La responsabilidad de detener el bullying no es de los niños o adolescentes, sino de los adultos que lo ven y no hacen nada.
Educar en casa, en instituciones en general y en la escuela sobre las bases del buen trato, valores, códigos de convivencia, conductas que generen el cooperativismo y la ayuda social, aceptación de las diferencias (físicas, culturales, sociológicas, sexuales, por ser el nuevo del grupo), humanización de las conductas que se alejan de la sistematización social esperada, etc.
Que las personas adultas se capaciten y estén atentas a cómo se trata a los chicos cuando hablamos, de qué nos reímos, etc. Estar sensibilizados a la vulnerabilidad que presentan en esta edad porque aún están necesitando de nuestra colaboración para seguir creciendo. Nos nos olvidemos que nos observan atentamente y buscan imitarnos.
Romper la impunidad del avance de la violencia en todas sus manifestaciones estando atentos a la identificación y rápida intervención. No dejar pasar el tiempo. Quebrar ese silencio y temores institucionales o familiares ante el tema.
Implicación de las familias, las instituciones y de los niños o adolescentes en la resolución del problema. Se co-construye la solución al problema de forma sistémica.
Procedimentar la secuencia en la que se tiene que intervenir, como se evalúa, cómo se instruye,cuales son paso a paso las estrategias a seguir. Hoy en día muchas veces se inventan los procedimientos sobre el momento, se improvisa por no tomarse el tiempo de sistematizar la resolución de esta problemática.

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