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Declaraciones de amor, memes, cadenas: ¿Sobre qué escriben los argentinos en los billetes?

El billete es el único objeto cotidiano que va de mano en mano, sin distinción de clases sociales ni profesiones, ni sexo, ni religiones. Y es, al mismo tiempo, un elemento elegido por muchos para estampar allí, a través de mensajes, memes o pedidos, algo de lo que se conoce como "cultura popular". ¿Pero qué es exactamente lo que los argentinos escriben en su papel moneda?

Además de su valor económico, los billetes desde siempre se utilizaron como transporte de cientos de mensajes que anónimamente circulan de una punta a otra de ciudades y provincias. Una modalidad que no es únicamente nuestra, sino que se practica en todas las sociedades del mundo.

La vida de los argentinos está reflejada en los billetes, una suerte de pionero del Twitter, cuyos temas más divulgados son la política, el amor y el fútbol, aunque no faltan la amistad, las cadenas y hasta la violencia.

Los elegidos son siempre los billetes de menor valor. Y así fue como el rostro de Bartolomé Mitre, presente en el 2 pesos, sufrió todo tipo de transformaciones:

La pasión por el fútbol encuentra un lugar preferencial de expresión libre. Así, los hinchas de Boca aprovechan la figura de Manuel Belgrano para recordarles a los de River la fecha en la que el equipo que lleva el nombre del prócer los condenó a un histórico descenso a la B Nacional.

Mirado de otro modo, nuestra moneda no deja de ser un papel de un tamaño ideal y siempre a mano para recordar, por ejemplo, una de las tareas frecuentes: qué debemos comprar en el almacén.

En una especie de "todo vale", ¿qué profesor podría sospechar que un billete de 10 pesos podría transformarse en un "machete" para una prueba?

El arte del grafitti hace volar la imaginación y hay excelentes dibujantes anónimos que logran que el rostro de Eva Perón puede convertirse en el de Lionel Messi.

Un billete escrito es como el mensaje en una botella arrojado al mar. Y hubo ejemplos en los que esas anotaciones fueron protagonistas de algunas investigaciones policiales. Un ejemplo en ese sentido fue la pericia caligráfica realizada en un billete de 2 pesos con la leyenda “Soy María Cash y estoy en Mar del Plata”, que parecía aportar una pista sobre el paradero de la joven desaparecida en Jujuy en 2011. Algo similar se repitió con el caso de Érica Soriano, desaparecida en 2010 y por cuyo caso condenaron a 22 años de prisión quien era su pareja, Daniel Lagostena.

Cristian Paradela es un arquitecto cordobés que comenzó a coleccionar billetes en el año 2013 y llegó a reunir más de 200 con variadas inscripciones, lo que derivó en su libro “Sociología del billete escrito en la Argentina”, un verdadero muestreo de nuestras conductas e identidad nacional.

Paradela pudo observar que los adolescentes son el grupo que más participa de las intervenciones en billetes. “Se vive como una especie de juego, hay algo de lúdico, como una especie de travesura”. Y agrega: “Hay algo de transgresión porque rayarlos está prohibido”.

Un billete escrito, al fin, es una pizarra de circulación casi infinita y cuyo alcance no puede medirse. Y también, observado desde los dos extremos, una práctica que puede desagradar por la marca de una tinta extraña o el causante de una sonrisa frente al ingenio popular.