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Martes 02 de Enero de 2018

Cuba se recompone después del huracán y ofrece sus playas e historia

"Lo peor ya pasó". "Estamos otra vez de pie". En cada rincón de la isla se escucha esta respuesta casi en tono de arenga. A tres meses del paso del huracán Irma por Cuba, que dejó 10 muertos y cuantiosos daños materiales, las playas, la hotelería y los principales destinos turísticos del paradisíaco archipiélago lucen renovados y recuperados.

Noventa días después del fenómeno metereológico, los cubanos ya están listos para volver a recibir a miles de argentinos que año a año eligen sus 300 balnearios de arena blanca y aguas turquesas y cristalinas para descansar en sus paisajes de película. Y además conocer los 500 años de historia de un pueblo único, con pasado y presente atrapante en cada rincón del país, y un futuro con final abierto que atrae la atención del planeta.

El plan de viaje a Cuba debe incluir un equilibrado mix entre relax e historia. Entre sus playas naturales exuberantes, para muchos las mejores del Caribe, su hotelería de altísimo nivel y sus museos y parajes históricos. Pero además Cuba obliga a conversar con los cubanos. Con su gente. En cada rinconcito del casco histórico de La Habana, en el pintoresco Malecón, en sus callecitas empedradas, en La Bodeguita del Medio, entre mojito y mojito.

También se habla del pasado, presente y futuro cubano en el interior profundo, en Santa Clara, donde el rosarino Ernesto Che Guevara encabezó una batalla decisiva para el triunfo de la Revolución y allí descansan sus restos y los de Fidel Castro.

La charla es también intensa aunque tiene otros matices en las playas de Varadero, en cada uno de los Cayos que abruman con su belleza natural incomensurable. Se habla de todo. De política, de la Revolución, del bloqueo norteamericano, de la continuidad del modelo comunista en pleno siglo XX en medio de la explosión de las nuevas tecnologías, de las faltas de libertades, del consumo de bienes y servicios, de los problemas económicos, energéticos y estructurales de la isla.

Se escucha música en cada rincón de Cuba. Se baila. Contagian alegría sus pasos, sus melodías pegadizas, sus ritmos caribeños. En cada esquina se respira aroma a carnaval.

El huracán Irma azotó a Cuba a comienzos de septiembre con vientos de hasta 256 kilómetros por hora que afectaron seriamente el centro de la isla. En La Habana se registraron vientos de hasta 150 kilómetros con una marejada (el nivel del mar impulsado por la fuerza del huracán) sin precedentes que inundó partes de la capital.

Una de las zonas más afectadas fue la cayería del norte, donde se concentran los cayos más visitados por los turistas. El viento ahí pegó con fuerza, dañó estructuras hoteleras, rutas y caminos.

Colores impactantes
Pero lo peor ya quedó atrás, y el Cayo Santa María es un sobrado ejemplo. Sus 16 kilómetros de largo y apenas dos de ancho a los que se arriba a través de un pedraplén construido sobre el mar fue declarado por la Unesco como reserva natural por su alta biodiversidad, con numerosas especies de singular belleza.

Lo que más impacta es el color del mar, sus tonalidades y transparencia. De acuerdo al día y la hora, la fuerza del sol y la presencia de nubes, las aguas toman colores tan disímiles como impactantes. Del celeste claro, al verde, pasando por un furioso turquesa que cautiva.

El Cayo posee enormes complejos hoteleros de las principales cadenas europeas con la modalidad "all inclusive", todo incluido para no salir del complejo salvo para alguna excursión o para hacer unas típicas compras. Los hoteles tienen tarifas variadas, según la época del año, la cantidad de pasajeros que se hospedan y los días de alojamiento, además de la categoría del lugar. Los valores varían entre los 100 y 200 dólares por persona por noche.

Los complejos cuentan, como en todo el Caribe, con enormes piletas, restaurantes y buffets a metros de la inmensidad del mar. En el medio la arena fina, blanca que invita a tomar sol o descansar debajo de una refrescante palmera.

Varadero
El otro punto imperdible es Varadero, a sólo 130 kilómetros de La Habana. Tiene unos 30 kilómetros de extensión, de los cuales 22 son de playas majestuosas. Menos virgen que los Cayos, con mercados de artesanías y bares céntricos que invitan a recorrerlos, Varadero atrae a jugadores de golf de todo el mundo a sus periódicos eventos y a los amantes del buceo.

Un punto de recorrida obligada en Varadero es la imponente casa Dupont. Perteneció al multimillonario estadounidense originario de Francia, Alfred Irenee Dupont, reconocido químico que ganó fama y fortuna por descubrir fibras plásticas como el nylon. Construir la mansión costó más de un millón de dólares y concluyó el 30 de diciembre de 1930. A mediados de los 60 fue expropiada por el gobierno cubano y es un emblema turístico del balneario.

Para su edificación Dupont hizo traer desde Santiago de Cuba las mejores maderas como caoba y ceibo, y los mejores mármoles europeos que le dan un toque elegante en cada metro cuadrado. Hoy es un hotel boutique con una decena de habitaciones, y un restaurante de reconocimiento internacional donde se pueden probar, en un balcón donde se sólo se ve el mar, las mejores langostas de la isla.