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Te contamos cómo recuperar las paredes del exterior de tu casa

Consejos para reparar y pintar la fachada del hogar en poco tiempo y sin gastar de más. Materiales, arreglo de grietas y más.

El paso del tiempo, la constante exposición a los efectos climáticos y otros factores imprevistos pueden deteriorar los exteriores de las casas. Aunque este problema solo afecta inicialmente a la estética, si la reparación de la fachada se demora, puede extenderse al interior del hogar y causar un daño mayor.

La aparición de fisuras y grietas en las paredes exteriores perjudican a la protección, la impermeabilización y la barrera que actúa contra las filtraciones. Entonces, ¿qué se puede hacer para evitarlo?

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Primer paso: limpiar el área

Para evaluar el estado en el que se encuentra la fachada del hogar, primero se debe realizar una limpieza profunda. El elemento más útil para esta tarea es la hidrolavadora, una máquina de agua a presión capaz de remover moho, tierra, musgo, polvo o cualquier resto adherido a la pared.

Con esta herramienta la superficie quedará casi como nueva en poco tiempo. Basta con dar unas cuantas pasadas de agua con algo de jabón en todas las direcciones.

Al terminar con la limpieza, se debe observar en detalle cuáles son las áreas que necesitan reparaciones y cuáles están listas para ser pintadas.

Segundo paso: Arreglos

La humedad es la principal responsable por las grietas y fisuras en exteriores. Un enemigo de las construcciones que, de no tratarse, se expande como una mancha de aceite. Por eso, es fundamental actuar rápidamente para corregirlas antes de que se genere un problema aún mayor.

Para reparar una grieta primero hay que abrirla un poco más con la ayuda de una espátula, creando una especie de camino en forma de V. Esto permite que la masilla de relleno se agarre mejor.

Las reparaciones por cuenta propia solo son aconsejables en el caso de que las grietas no provoquen un daño que ponga en riesgo la estructura.

Si la grieta o fisura tiene una profundidad mayor a 5 cm., se recomienda aplicar el producto en capas, esperando que cada una seque bien antes de volver a rellenar. Si la capa colocada es muy gruesa, es probable que esta se agriete una vez que empiece a secar.

Una vez que el relleno esté seco y adherido, lo siguiente es alisar para que se vea igualado con el resto de la pared. Para eso, se debe lijar con cuidado, utilizando una pieza de grano suave o medio.

Luego, limpiar los restos de polvillo que puedan haber quedado.

Es importante aclarar que las reparaciones por cuenta propia solo son aconsejables en el caso de que las grietas no provoquen un daño que ponga en riesgo la estructura. De ser así, conviene recurrir a expertos para que evalúen la gravedad de la situación y el trabajo que necesita.

Tercer paso: Pintar

Cuando la pared esté completamente limpia y reparada, es momento de pasar a la pintura. Lo ideal es seleccionar un producto especial para exteriores del tono de base, aunque también se puede aprovechar la ocasión para renovar la paleta de colores.

Una vez definida la pintura a utilizar y antes de pasar a la acción, hay que tener en cuenta el clima que tocará el o los días que se dediquen a este trabajo. No vaya a ser cosa que una lluvia inesperada arruine los planes.

Asimismo, es conveniente tener listas de antemano todas las herramientas que se van a utilizar: escalera, rodillo extensible para cubrir áreas más grandes, pincel para los detalles, un tacho pequeño para poder trabajar con una cantidad manejable de pintura, un trapo, ropa cómoda y que se pueda manchar.

Organizar las horas de trabajo de acuerdo a las secciones a cubrir en cada etapa. Es importante respetar las instrucciones de uso y tiempos de secado del producto a aplicar, ya que de ello dependerá el resultado final.