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Conocé cómo le afecta la cuarentena a las personas con trastornos de la alimentación

¿Qué le va a pasar a mi cuerpo durante la cuarentena? ¿Cuántos kilos voy a tener que bajar? ¿Cómo hago para no engordar? Estos son algunos de los interrogantes que desde el inicio de la cuarentena por la pandemia de coronavirusenfrentan los profesionales de la salud que atienden a personas con trastornos de la conducta alimentaria​ (TCA).

"El aislamiento social y preventivo ha presentado distintos desafíos para la sociedad. La pandemia por Covid-19 puede ser una situación de aprendizaje para todos los ciudadanos, pero implica una mayor dificultad de adaptación para quienes padecen trastornos alimentarios", afirma a Clarín la licenciada Mara Fernández, psicóloga especializada en trastornos de la conducta alimentaria.

Si bien no hay muchos estudios al respecto, un relevamiento realizado en 20 países de Europa, Asia, América Latina y África por el psiquiatra Mervat Nasser, del King’s College de Londres en 2000, ubicaba a Argentina entre los que contaban con mayor prevalencia de este tipo de trastornos, detrás de Japón.

Hoy se conmemora el Día mundial de acción por los trastornos de la conducta alimentaria, que incluyen no sólo los más conocidos, como anorexia y bulimia, sino también a la ortorexia, vigorexia, alcohorexia, diabulimia y a los denominados trastornos por atracón, precisan especialistas.

"Para que una persona desarrolle un trastorno alimentario, debe haber una combinación de factores: psicológicos, neurológicos, genéticos, familiares y socio ambientales. Muchas veces el factor socio ambiental funciona como disparador", dice Fernández. Y añade que situaciones como la salida de la adolescencia, la pérdida de un ser querido, la separación de los padres, una mudanza, o una experiencia traumática pueden resultar un conflicto para la persona y, ante la imposibilidad de encontrar recursos psíquicos para elaborarlos pueden aparecer los síntomas de TCA.

"La pandemia de coronavirus es un hecho inesperado y excepcional, que alteró las rutinas de la vida diaria. Impactó sobre todos nosotros pero agrega una cuota de extra de estrés en las personas con trastornos de la conducta alimentaria, ya que el distanciamiento y aislamiento refuerzan los síntomas de forma negativa", sostiene la psicóloga.

El impacto se da incluso en aquellas que estaban en tratamiento y habían adquirido ciertas herramientas para enfrentar aquellas situaciones que les resultaban paralizantes, pero que ahora no pueden aplicar.

"Comienzan a sentirse más ansiosas, angustiadas, irritables, tristes, enojadas. Emociones, que quizás por su ritmo de trabajo y ocupación habitual, jamás habían registrado o se habían permitido sentir, y es ahí donde los síntomas de los trastornos hacen su aparición", puntualiza.

Además, el estar todo el día encerrados en el hogar, rodeados de comida puede resultar amenazante tanto para quiensufretrastorno por atracón, como para quien tiene bulimia. No solo por el acopio de alimentos, sino también por la ofertade comida a domicilio. Las personas pueden llegar a perder el control sobre la cantidad que ingiere, lo que puede derivar enuna recaída, advierte.

La licenciada en nutrición Melanie Gutzweiler, especializada en trastornos de la conducta alimentaria, refiere: "Son muchas las personas que decidieron ponerse a dieta durante esta cuarentena para bajar de peso. La palabra dieta tiene una connotación restrictiva, la mayoría de las veces implica eliminar o reducir algún grupo de alimentos, lo que lleva a una alimentación deficiente y carente de nutrientes que puede llegar a enfermar física y mentalmente. Bien se sabe que el hacer una dieta puede ser un desencadenante para un trastorno de la conducta alimentaria".

El aislamiento, coincide Gutzweiler, puede complicar aún más las cosas para las personas con trastornos de la conducta alimentaria. Por un lado, para aquellas con características más restrictivas que viven solas puede generar un tipo de encierro por el cual dejan de comer y no salen al supermercado a abastecerse, intensificando aún más el cuadro. Mientras que las que utilizan métodos compensatorios -ya sea el vómito autoinducido, el uso de laxantes, diuréticos y/o ejercicio en exceso- pueden incrementar la intensidad de los mismos.

"Las redes sociales juegan un rol importante en esto, ya que desde el comienzo de la cuarentena lo único que se veía era cómo hacer para no engordar o quéhacer para bajar de peso. Millones de memes invadieron distintos medios de comunicación. Para las personas vulnerables o aquellas que ya padecen un trastorno de la conducta alimentaria pueden ser un detonante o incluso agravar el cuadro", señala. Y apunta que, ante lo que vivían como una amenaza, muchas optaron por cerrar las redes sociales y/o limitar el uso de las mismas porque les generaba "obsesión".

Fernández y Gutzweiler subrayan que el tratamiento de estos trastornos debe ser interdisciplinario especializado, conformado por profesionales de la salud (médicos clínicos, psicólogos, nutricionistas, psiquiatras) que acompañen al paciente a salir de la problemática. "Hoy en día esto se ve obstaculizado por aislamiento obligatorio, pero muchos centros optaron por realizar el tratamiento de forma virtual, lo que permite que los pacientes puedan continuar sus tratamientos y no verse forzados a interrumpirlos. Esto ayuda a que no estén solos y puedan tener la contención del equipo tratante", concluyen.

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Durante el aislamiento preventivo obligatorio, el equipo interdisciplinario de ALUBA/FUNDALUBA brinda asesoramiento gratuito virtual y telefónico para las personas que atraviesan en estos días dificultades o desordenes con la alimentación. Comunicarse al 15-56572259/ 1567697291.