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Jueves 13 de Septiembre de 2018

Conocé la forma más saludable de secarse las manos

Una buena higiene de las manos es un elemento crucial en el control de la propagación de infecciones. Por eso hay constantes recomendaciones de cuánto, cuándo y cómo lavarse las manos.

Por ejemplo, se recomienda que lo hagamos cada vez que llegamos de la calle, después de que usamos el lavabo, antes de comer o de cocinar, previo a acercarse a un bebé o una persona vulnerable.

Menos atención, sin embargo, se le presta a la importancia de secarlas de modo óptimo.

Después de fregarse bien las manos con agua y jabón, nadie quiere volver a ensuciarlas con una toalla húmeda y olorosa que quién sabe cuánto tiempo lleva colgando en la percha.

Por eso muchos servicios públicos están provistos de toallas de papel desechables o secadores con potentes chorros de aire que se promocionan como "mejores para el medio ambiente" y "más higiénicos".

Pero según investigadores de Reino Unido, Francia e Italia, que realizaron pruebas en estos tres países, los secadores de aire a chorro son básicamente "cañones de bacterias".

Los microbios de otros

Los científicos de la Universidad de Leeds, Reino Unido, el Hospital Saint-Antoine de París, Francia, y la Universidad de Udine, Italia encontraron que estos dispositivos lo que hacen es dispersar cantidades alarmantes de bacterias de las manos de otros sobre la superficie y en el aire del lugar.

El problema surge porque las personas, por lo general, no se lavan las manos correctamente y al secarlas con potentes chorros de aire esparcen las bacterias residuales por todas partes.

"En efecto, el secador de aire crea un aerosol que contamina el baño, incluyendo el secador mismo y, potencialmente, el lavabo, el piso y otras superficies, dependiendo del diseño del secador y dónde está ubicado", explicó Mark Wilcox, profesor de microbiología de la Universidad de Leeds.

En estas condiciones, existe toda la probabilidad que uno esté entrando en un baño lleno de los microbios de otras personas.

El equipo del profesor Wilcox y sus colegas ya había estudiado la situación en pruebas de laboratorio. Pero, ahora, lo han llevado al mundo real, en particular para conocer cómo los diferentes métodos de secado pueden afectar la propagación bacteriana en los baños de hospitales.

Este es un problema muy puntual, ya que han brotado infecciones resistentes a antibióticos muy serias que han circulado el el ambiente clínico, algunas veces con resultados mortales.

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