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Conocé todo sobre el desierto más auténtico de Europa

En este solitario e impresionante paisaje, destino de astroturismo, se rodaron escenas de famosas películas.

Aunque con frecuencia se han catalogado diversas zonas extremadamente áridas de Europa como desiertos, lo cierto es que el Viejo Continente solo cuenta en su territorio con un único espacio que se ajusta técnicamente a la definición.

Ni el denominado desierto de Accona, en la Toscana italiana, ni el Sahara de Oltenia -una zona de Rumania sometida durante los años 60 a una fuerte deforestación-, ni los arenales del Deliblato, en Serbia, y ni siquiera las Tierras Altas de Islandia pueden ser incluidas en tal categoría.

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Por eso el único desierto de la Europa continental es el de Tabernas, en España, un paraje natural situado al sudoeste de la península Ibérica. Convertido en toda una estrella del séptimo arte -ha sido escenario de mil y un westerns y de películas de renombre universal-, ocupa una extensión de 280 km2 entre las sierras de Filabres y Alhamilla, en la provincia de Almería, de cuya capital lo separan algo menos de 30 kilómetros.

Sus escasas lluvias -no suelen alcanzar los 250 mm al año-, sus más de tres mil horas de sol y sus temperaturas extremas, que en verano llegan a rozar los 50º, configuran un paisaje árido y sobrecogedor, con cierto valor ecológico que algunos consideran casi mágico.

Tabernas es un enorme museo de geología al aire libre, en el que, entre ramblas secas, torrenteras y cañones, matas y arbustos, viven algunas especies de flora y fauna únicas no solo en Europa, sino en el mundo. Entre ellas numerosas aves como el vencejo real, el roquero solitario, o la grajilla; reptiles como la lagartija colirroja, o el lagarto ocelado; y mamíferos como el zorro, el conejo y erizos.

Astroturismo

Con un paisaje solitario e impresionante, en el que el hombre se reduce a poco más que un suspiro, este desierto andaluz es un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza, entre otras cosas porque la inexistencia de contaminación lumínica permite contemplar nítidamente las estrellas.

Desde el Calar Alto, considerado el mayor observatorio astronómico de Europa continental, al norte de Tabernas, el cielo se torna un manto incomparable, lo que le ha llevado a convertirse en un codiciado destino astroturístico.

También otro tipo de estrellas, las cinematográficas, han inmortalizado el lugar. De la mano de Clint Eastwood y Sergio Leone, con su Trilogía del dólar; de Steven Spielberg y su Indiana Jones; Elizabeth Taylor con Cleopatra, o Peter O’Toole con Lawrence de Arabia, entre innumerables largometrajes, los paisajes de Almería, convertidos en sets de rodaje, han dado la vuelta al mundo. Unos paisajes que la Academia de Cine Europea reconoció en junio como “Tesoro de la Cultura Cinematográfica Europea”.

Los nostálgicos que viajen hasta el desierto tienen una cita en el Oasys MiniHollywood, un parque temático que luce antiguos decorados de westerns de los años 60 y 70 del siglo pasado, tan célebres como el que emula al poblado construido para la película La muerte tenía un precio. El saloon, la oficina del sheriff, el banco o la iglesia transportan al visitante al lejano oeste americano. Las instalaciones se complementan con un museo del cine, un parque acuático y una reserva zoológica.

Visitas y rutas de senderismo

La historia también está presente en este desierto. Entre las construcciones más destacables de la zona se encuentra el castillo de Tabernas, una fortaleza nazarí del siglo XI, levantada durante la época de dominio árabe y ubicada sobre un cerro que domina todo el pueblo que da nombre al desierto. También merece una atención especial la ermita de San Sebastián, un templo de estilo gótico popular del siglo XIV.

Sin abandonar la localidad, el Centro de Interpretación Terrera Ventura y Desierto de Tabernas permite realizar un recorrido por la forma de vida y la cultura prehistórica de la zona, a través de útiles domésticos y de trabajo. También muestra detalles de la formación geológica y de algunas de las singularidades de este paraje único en Europa.

Pero nada mejor para recorrer una zona que hacerlo a pie, algo que los aficionados al senderismo también pueden hacer siguiendo alguna de las rutas existentes. Con distintos grados de dificultad, desde itinerarios circulares para principiantes hasta trayectos complejos, autoguiados o a través de alguna empresa especializada, son una forma distinta descubrir y disfrutar de estos extraordinarios paisajes lunares.

Magda Bigas / La Vanguardia