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A UN CLICK

Compraron una isla y salvaron la extinción de un curioso pájaro

Ubicada sobre las aguas turquesas del océano Índico, la mágica isla de Cousin, que forma parte de la República de las Seychelles, es protagonista una historia fascinante.

Todo comenzó en 1968, cuando la isla fue comprada por la ONG Birdlife International por 20,500 euros, a valores actuales, con un objetivo muy especial: salvar de la extinción al pájaro carricero de Seychelles (Acrocephalus sechellensis).

Aquí, los visitantes recorren senderos, playas vírgenes y densos bosques tropicales, para encontrarse cara a cara con tortugas centenarias, aves marinas que anidan en la isla, tortugas marinas y cangrejos ermitaños.

Hoy, 50 años después, la vegetación nativa retomó los espacios naturales, y los carriceros se han salvado hasta el punto de poder reintroducirlos en otras cuatro islas de las Seychelles.

De hecho, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) celebró los “éxitos de conservación únicos” de Cousin, “la primera isla comprada para la conservación de una especie” y que ahora sirve como modelo en otras partes del mundo.

Esta isla también se convirtió ya en el sitio de anidación más importante para las tortugas carey (Eretmochelys imbricata) en el oeste de El Océano Índico.

Sin embargo, en la actualidad la isla enfrenta otro desafío: el turismo masivo. En 2018, más de 16,000 personas llegaron para admirar la biodiversidad única de Cousin, un aumento de más del 30% con relación a hace 10 años.

“El turismo es importante para Cousin, es lo que nos permite financiar los proyectos de conservación que estamos llevando a cabo ahí. Pero 16,000 turistas fue demasiado”, dijo Shah.

Para limitar la cantidad de turistas, Nature Seychelles aumentó el precio de la visita en julio, de 33 a 40 euros, y decidió cobrar a los niños. Gracias a esta nueva política, el número de visitas ha disminuido en un 10%.

Fuente: intriper.com