Lo mejor es limpiar el rostro por la mañana y por la noche; también se puede optar por geles de limpieza o limpiadores espumosos sin jabón, con un pH neutro o ligeramente ácido. Se aconseja aplicar los productos con movimientos circulares suaves usando la yema de los dedos y retira con agua tibia. Evita las esponjas o cepillos abrasivos que puedan irritar o propagar las bacterias.
Durante un brote de acné, no se debe aplicar decenas de productos.
Saltarse la crema hidratante es otro desacierto habitual. Una piel deshidratada compromete su barrera cutánea natural, haciéndola más susceptible a infecciones e inflamaciones. Lo mejor es elegir productos con fórmulas etiquetadas como "oil-free" (libre de aceite) y "no comedogénicas" (que no obstruyen los poros). Las texturas en gel o lociones ligeras con ácido hialurónico, niacinamida o aloe vera son ideales, ya que aportan agua, calman la irritación y regulan la producción de sebo.
También se puede optar por productos que contengan los siguientes activos dermatológicos:
- Ácido salicílico (BHA): es liposoluble, lo que le permite penetrar en el interior de los poros para disolver la grasa acumulada y exfoliar suavemente.
- Peróxido de benzoilo: ayuda a reducir la presencia de la bacteria responsable del acné (Cutibacterium acnes) y disminuye la inflamación.
- Retinoides: favorecen la renovación celular, previenen la obstrucción de los poros y mejoran la textura de la piel.
La piel también debe cuidarse y protegerse del sol. La radiación ultravioleta puede empeorar las marcas de acné, provocando hiperpigmentación postinflamatoria (manchas oscuras). Además, la exposición al sol deshidrata la piel y engrosa su capa externa, lo que a mediano plazo genera más obstrucciones.
Los brotes de acné nunca deben tocarse con las manos sucias.
Utiliza un protector solar de amplio espectro (FPS 30 o superior) con acabado mate o toque seco, formulado específicamente para pieles mixtas o grasas. También aconsejamos cambiar con frecuencia la funda de la almohada; no reventar o pellizcar los granos; no tocarse la cara constantemente cuando las manos están sucias; retirarse siempre el maquillaje antes de irse a dormir; etc.