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Viernes 24 de Agosto de 2018

Comió más, corrió menos y ¡bajó 28 kilos!

"En enero de 2016, pesaba 83 kilos, estaba exhausta, con el corazón roto y deprimida", cuenta Lisa Brown en un artículo de Men's Health. Hacía poco había terminado una relación de una década y con 27 años se sentía vieja y poco atractiva. "Odiaba lo que veía cuando me miraba en el espejo, y sentía que mi felicidad estaba completamente fuera de mi control", recuerda.

Entonces decidió adelgazar. Pensó que la respuesta era que el número que señala la balanza sea cada vez menor, así que empezó a pasear a su perro cada día más y eventualmente se anotó en un gimnasio.

"Para fines de 2016, mi cuerpo estaba en el punto en el que creía que tenía que estar para sentirme mejor conmigo misma. Los últimos 11 meses había entrenado como loca y había bajado de 83 a 55 kilos", cuenta.

Cambio de rumbo


Pero, a pesar de que creía que ese era el camino, se dio cuenta de que estaba equivocada. "La verdad es que había pasado esos 11 meses obsesionada con la balanza, secretamente comiendo de menos, entrenando de más, y no dejándome días de descanso por la culpa que me daba", agrega Brown. Sin comida ni descanso suficientes, se sentía cansada, hambrienta y sin energía.

"No me sentía hermosa. Me di cuenta que bajar de peso no era el cambio que necesitaba para mejor mi autoestima y amor propio". En cambio, necesitaba estar atlética y saludable.

Cambió sus objetivos y con la ayuda de su hermana que es personal trainer comenzó a sumar levantamiento de pesas en su rutina. También, bajó la cantidad de ejercicios de cardio (cinta, bici, elíptica) y aumentó su ingesta calórica.

"Comer más y correr menos fue realmente difícil luego de estar un año haciendo lo contrario. Pero unas pocas semanas después de empezar a levantar pesas, empecé a notas cambios en mi cuerpo", cuenta Brown. Y esos cambios la asustaron, porque empezó a subir de peso. Sin embargo, cada vez que veía que la balanza señalaba un aumento, se recordaba que era por una buena razón: comer más le daría energía a su cuerpo y ayudaría a que crezcan sus músculos.


"Aprendí a hacer ejercicios compuestos (sentadillas, peso puerto, press en banco y press por encima de la cabeza) y me sentía fuerte y capaz. Incluso cada día en el gimnasio se sentía como un desafío y entrenar volvió a ser divertido".

Así, empezó a definir sus músculos y sus curvas "comenzaron a aparecer en los lugares correctos". La ropa empezó a quedarle mejor y recuperó confianza.

"El alivio mental fue increíble, cuando dejé de obsesionarme con la balanza y en cambio me enfoqué en aumentar mi fuerza y el peso que levanto, dejé de complicarme y pensar en exceso, y estresarme tanto por mi cuerpo. Y ahí es cuando los verdaderos resultados comenzaron a aparecer", subraya Brown.

Y no fue hasta este año en que consiguió "el cuerpo de mis sueños, hecho de curvas, fuerza y confianza". Lo curioso, es que para lograrlo tuvo que aumentar más de 8 kilos.

Rutina actual

Ahora, Brown entrena entre cinco o seis días a la semana: "Hago ejercicios compuestos tres días, luego otros ejercicios y un poco de cardio los otros dos o tres días".

Su objetivo sigue siendo ser más fuerte y aumentar su masa muscular, la razón por la que se enfoca en los ejercicios compuestos. "Lo que me encanta de este tipo de entrenamiento es que trabajás mayores grupos musculares con menos ejercicios: podés hacer una rutina de cuerpo completo en menos tiempo y quemar más calorías que si te quedaras dos horas en el gimnasio", explica.

Pero el cambio no fue solo interior: "Entrenar me ayudó a superar la depresión y la ansiedad, me dio un propósito y paz interior. No entreno porque 'debería hacerlo' sino porque finalmente entendí lo que significa quererse a una misma. Es crucial tener buena autoestima porque cuando te sentís bien sobre tu físico, mejora tu perspectiva mental y tu comportamiento".

Su mejor consejo

Recordar que estar feliz y confiado es el mejor sentimiento del mundo. "Estar saludable y fuerte hizo es por mí", concluye.

Fuente: losandes

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