A un click
Jueves 22 de Febrero de 2018

Bajó 45 kilos y pasó de ser oficinista a modelo

Gwilym Pugh decidió cambiar de vida cuando introdujo sus datos para hacerse un seguro de vida y le salió que estadísticamente tenía un riesgo de muerte alto.

Más de un cuarto de millón de personas siguen a Gwilym Pugh (Rugby, Inglaterra, 1984) en Instagram. Es pelirrojo, alto (1,92), delgado, tatuado y tiene una larga e hidratada melena, cuidadísima barba y ojos azules como el cielo que apenas se ve tras las nubes de su Inglaterra natal.

Su cuenta en la red social de fotografía cumple todos los requisitos para ser masiva: sus imágenes son inofensivas, idénticas entre sí y con el mismo tipo de retoque amanerado que le da ese aire de chico sanote de la campiña.

Dejó de pedir comida basura a domicilio, se apuntó al gimnasio, decidió no estar sentado 10 horas al día y tomó clases de guitarra. Conclusión: 45 kilos menos

Hace cuatro días ese ritmo se interrumpió y, junto a una imagen de Pugh con su languidez habitual, apareció alguien que no había sido invitado. Era un joven con pelo corto engominado, gafas de oficinista, el rostro rosa y rechoncho y una corbata en tonos lilas que nunca debería haber existido. ¿Quién era esa persona?


Esa persona era él, pero con 45 kilos más. Pesaba 127 kilos y hoy 82.

Antes de la dieta, el cuidadísimo peinado, la barba, los filtros y el éxito global en redes, Gwilym era ejecutivo en una compañía de seguros. ¿Pero cómo pasó de ser un trabajador gris (o más bien sonrosado) a un modelo de Instagram seguido por 250.000 personas?

Según el propio Pugh reveló al periódico británico Telegraph, cuando tenía 26 años tomó conciencia de su estado de salud tras meter sus datos en un programa para obtener un seguro de vida. Descubrió, así, que "estadísticamente tenía un mayor riesgo de muerte que otra gente" debido a su sobrepeso. Gwilym se alimentaba mal, apenas salía de casa y sufría además las secuelas de un accidente ocurrido cuando jugaba al baloncesto de adolescente.
Fue en ese momento cuando empezó a preocuparse por la nutrición, a dar largas caminatas todos los días y se apuntó al gimnasio. "Dejé de pedir comida basura a domicilio y me propuse no estar sentado 10 horas al día", señala.

También se unió a unas clases de guitarra y entró a formar parte del grupo musical de un antiguo compañero de trabajo. Curiosamente, de ahí llegó la barba. Un día le dijo su peluquero: "Si ahora tocas la guitarra en un grupo, ¿por qué no te dejas barba?". Asegura que su barba llegó antes del boom de los hipster.

El perfil de Instagram que se abrió poco después llamó la atención de un fotógrafo que quería publicar un libro con imágenes de barbas. Pugh no tuvo la suerte de terminar en la portada... pero sí en la contratapa.

Era 2013 y su carrera como modelo comenzaba. Era, también, un momento en que los hombres pelirrojos empezaban a suscitar mucho interés dentro del mundo de la moda. Como si esto se tratase de una película, en Londres se le acercó un tipo mientras compraba camisetas, se le presentó y lo fichó como modelo. Abandonaba, definitivamente, la agencia de seguros.

Desde entonces ha aparecido en campañas de Vans, Diesel, Timberland, BMW, LG y en editoriales de moda de publicaciones masculinas como GQ. Además en su Instagram tiene hastauna foto con David Beckham.

Gwilym Pugh es el ejemplo viviente de que en la era de Instagram prácticamente cualquier cosa es posible con voluntad, dieta, gimnasio y el filtro adecuado. Y con una tupida barba, claro.