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A los 50 años terminó la carrera que siempre quiso estudiar con la mejor nota

Néstor Rodríguez regresó a la universidad después de muchos años para retomar un viejo sueño, hacer la Licenciatura en Filosofía. A fines de 2012 fue distinguido por obtener el promedio más alto del año.

El mejor promedio de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) lo tuvo Néstor Rodríguez, un flamante licenciado en Filosofía de 50 años, que terminó sus estudios con 9,45. En diálogo con Educación explicó que el éxito académico fue producto del trabajo y acompañamiento que recibió de su mujer y su hijo. A modo de recomendación indicó que es necesario ser organizado con los tiempos y tener disciplina de estudio.

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En 2004, Néstor y su esposa la arquitecta Anabella Cislaghi hablaron de la importancia de que él pudiera completar esa deuda pendiente. “A mí siempre me gustaron los libros. Y siempre quise estudiar filosofía. Además siento un amor importante por la educación”, contó y agregó: “Así que organizamos nuestra familia y el trabajo como para que yo pudiera estudiar. A su vez la UNL me dio un ámbito ideal para hacerlo”.

Al respecto destacó que el reconocimiento que tuvo por las buenas calificaciones es para toda la familia. Y que la clave para que él pudiera conseguir su título fue el apoyo y el esfuerzo de su mujer y su hijo. “Este proyecto fue familiar y eso tuvo que ver con la organización, el manejo de los trabajos y la coordinación con mi señora. Luego hay que saber aprovechar el tiempo y tener disciplina”, manifestó.

Cuando era más joven, Rodríguez se inclinó por estudiar Licenciatura en Teología en Buenos Aires. “En ese momento estaba muy comprometido en la iglesia y canalicé mi amor por las humanidades a través de ese estudio. La elección tuvo que ver con capacidades personales y el apoyo de mi familia. Pero ahora de grande me incliné por la filosofía”, marcó.

Una gran comunidad

En relación a cómo fueron los años de cursado –comenzó en 2004 y terminó en 2011– reconoce que los más complicado fue cumplir con el cursado de las materias, el disponer todos los días de determinados horarios en los que tenía que estar en el aula.

“No fue difícil retomar el día de estudio. Yo siempre leí mucho así que tenía ritmo. Nunca había dejado de pensar y de leer así que no me resultó complicado”, mencionó. A los horarios de cursado se le sumó que, mientras era estudiante, fue convocado para empezar a dar clases como ayudante de cátedra. En la actualidad es docente de la cátedra de Filosofía en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UNL y en la sede de Paraná de la Universidad Católica Argentina.

De su paso por las aulas de la Facultad de Humanidades y Ciencias destacó que la carrera de filosofía “es una comunidad porque somos pocos y todos nos conocemos. Así que se genera una relación muy especial con los docentes y con los compañeros. Eso facilita mucho el cursado pero no se altera la calidad de la formación, ni las exigencias”.

Los consejos

En cuanto a quienes comienzan pronto sus estudios superiores, Rodríguez recomendó: “Los chicos de 17 y 18 tienen que saber que tienen todo por delante. La universidad pública argentina es excelente en todos los ámbitos y hay que aprovecharlo. En cuanto a la gente más grande que quiere estudiar, me parece que es muy importante que lo hagan”.

Al respecto agregó que la clave para completar un estudio superior con un buen rendimiento es “darse el tiempo para estudiar y analizar. Sobre todo en las humanidades. Ir a clases no es sólo ir a leer o a escuchar a un profesor, hay que tener responsabilidad. Hay que saber manejar los tiempos, sobre todo pensando en la universidad pública. Uno no puede estar 15 años gastando los recursos del Estado. Se invierte mucho dinero como para que la gente vaya a perder el tiempo”.

El reconocimiento

Por el excelente promedio con el que completó la carrera, el Banco Santander Río decidió otorgarle un diploma de reconocimiento y la suma de $5.000 como incentivo. La distinción fue entregada por el gerente de la Filial Santa Fe de la entidad bancaria, Sergio Dalmasso. Además, Rodríguez fue recibido por el rector de la casa de altos estudios, Albor Cantard; la vicedecana de la FHUC, Ana María Mántica; el secretario académico, Carlos Sastre; el secretario de Relaciones Internacionales, Julio Theiler; el de Vinculación Tecnológica y Desarrollo Productivo, Eduardo Matozo y demás autoridades universitarias.

“Esta distinción va en consonancia con varias cuestiones que desde la universidad venimos predicando. Lamentablemente en el país la cuestión del mérito y el esfuerzo se ha perdido bastante, entonces hay que trabajar una contracultura a la cultura que llega masivamente del éxito fácil. Reconocer y meritar a los mejores promedio tiene ese objetivo. Más allá de que el mejor promedio responde a capacidades, también tiene que ver con representar el esfuerzo. Y con el esfuerzo ejemplificar”, consideró Cantard, en el pequeño pero emotivo acto de reconocimiento al egresado.

Por su parte Mántica destacó “el orgullo que es para la facultad que Néstor sea el mejor promedio y sobre todo siendo representante de una de las carreras más nuevas de la FHUC, lo que demuestra cómo se posicionan nuestras propuestas académicas en el medio”.

Finalmente Dalmasso felicitó a Rodríguez “de parte de la institución” y “personalmente es de mi agrado estar premiando a una persona que quiere hacer algo mejor por la sociedad”.

Fruto de un proceso

“Estoy muy contento con la Universidad y con la Facultad en particular. Como verán peino canas y fue una gran decisión estudiar de grande, con familia, con trabajo y la verdad es que la Universidad brinda las condiciones como para que alguien de mi edad pueda estudiar”, manifestó Rodríguez. En este sentido, el premiado como mejor promedio consideró a esta distinción “como fruto de un proceso y no como una carrera para ver quién llegaba primero. Y más en esta carrera, uno no estudia filosofía para obtener diplomas y dinero, sino para crecer personalmente. Estoy trabajando en la docencia y seguiré por ese camino”.

Cuando le preguntaron por qué se había inclinado a estudiar filosofía, Rodríguez contó que “de chico mis padres me mandaron a estudiar arquitectura a la (Universidad) Católica, y a mí no me gustaba la arquitectura, pero allí al cursar materias como teología y filosofía me di cuenta de que mi camino estaba por allí. Y en lugar de dibujar, me iba a la biblioteca a leer a San Agustín y a Platón. Luego me fui a Buenos Aires a estudiar teología dentro del ámbito protestante. Lo de la teología no se dio por problemas con la Iglesia y empecé a trabajar de varias cosas. Y a los 40 años quise empezar con filosofía. Y estudié esta carrera básicamente porque me gustan los libros”.