Ovación
Lunes 27 de Julio de 2015

Yohana Alfonzo, campeona mundial de boxeo y de la caridad al prójimo

La puntana se consagró campeona (título ligero de la OMB) y es un logro para el deporte de San Luis. Pero su vida personal es un ejemplo para quienes no abandonan a sus seres queridos.

Fueron miles y miles de puntanos a felicitarla, a gritarle, a tocarla, simplemente a mirarla… Estuvieron en el ingreso a Villa Mercedes, en cada esquina, la siguieron en autos o motos y fueron hasta el estadio que justamente lleva el nombre del emblema del boxeo de San Luis, José María Gatica. Porque ella tiene el espíritu y la humildad del Mono. Quizá por eso, por ese tezón, guapeza y talento que también mostraba Gatica, Yohana Alfonzo es la primera puntana campeona del mundo (título ligero OMB). Lo logró el sábado a la madrugada, pero la fiesta siguió horas después en su ciudad con una caravana que emocionó a la nueva ídola provincial. “Pensé en llegar a casa, abrazar a mi mamá y hasta mis perros, pero nunca imaginé algo así. Y nunca lo voy a olvidar”, admitió Yohana, también campeona argentina y latina de la categoría.
Pero hay cosas que van más allá del triunfo. Tienen que ver con el don de gente, con lo que transmite cada deportista. Y Alfonzo es un ejemplo más del deporte, de que se puede, aunque todo parezca decir que no… “Mi mensaje es que siempre busquen los sueños, que sean perservarantes y tengan humildad”, dice quien no se olvida de nadie. “Mucha gente me ayudó, sobre todo este gobierno provincial, que me apoyó siempre”, dice. Y, obviamente, agradece a su Dios. “Es el factor fundamental y para él es la gloria”, asegura quien “todavía ni yo puedo creer que soy campeona del mundo”.
Pero es ella, con 25 años, la que hace su destino, la que transita un camino que emociona. Como cuando tomó la decisión de adoptar (y pelear en Tribunales) a una mujer de 42 años que vivía en el medio del campo, abandonada, sufriendo de problemas de tiroides, epilepsia y con un 80% de discapacidad. Se trata de Mirta Barrionuevo, una mujer que había sido criada por la abuela de Yohana pero que luego había terminado viviendo viviendo en el campo, lejos de los Alfonzo. Hasta que el hermano de Yohana la vio en muy malas condiciones y le avisó… “Fui a visitar al campo y decidí empezar con los trámites de adopción. No podía dejarla ahí”, explica ella.
La pelea incluyó la parte legal. “No era lo mío tratar con jueces y abogados, pero era la única manera y una jueza vino hasta casa para comprobar que era lo mejor. Dios me ayudó”, comenta. Sin embargo, los primeros tiempos no fueron nada fácil en la casa de los Alfonzo. “Me asusté y angustié varias veces porque yo la traje con una infección urinaria y un principio de neumonía. Me acuerdo que se le hinchaban los pies y pensé que su cuerpo a lo mejor no iba a soportar mucho en esas condiciones. Además tenía un cuadro de desnutrición avanzado…”, recuerda Yohana.
Pero los malos momentos pasaron y Mirta, de 42 años, se recuperó. “Allá (en el campo) sufría mucho, yo me quería ir de este mundo, pero ahora estoy muy feliz. Tengo mi pieza con mi cama, mi ropa y los chicos me quieren mucho”, le admite al diario puntano La República mientras empieza a llorar. Yohana, a su lado, no puede evitar emocionarse y sentir que ésta ha sido su mejor victoria en la vida, aunque ahora sea campeona del mundo.
 

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