País
Viernes 04 de Diciembre de 2015

Una mujer murió tras una cirugía estética y ahora indemnizarán a sus tres hijos

La mujer fue intervenida en un hospital privado de Guaymallén en Mendoza. La Justicia condenó a la médica que la operó.

La Justicia ordenó una importante indemnización para los hijos de una mujer que falleció días después de una operación estética que se realizó a mediados de 2011. Si bien durante la intervención no hubo inconvenientes, sí existió un descuido durante el pre y post operaorio.
El 16 de agosto de ese año, Roxana Elizabeth García decidió realizarse una operación mamaria y de abdomen. Para esto eligió a la médica Adriana Jofré, quien decidió realizar las dos intervenciones al mismo tiempo en el Hospital Italiano de Mendoza.
Como toda vez que un paciente ingresa al quirófano, la mujer se realizó los estudios pre quirúrgicos -mamografía, ecografía, análisis de sangre y orina y un electrocardiograma- los cuales arrojaron resultados correctos.
El 17 de agosto, tras una intervención exitosa, García fue dada de alta y regresó a su casa. Sin embargo, al día siguiente comenzó a tener problemas: dolores en el pecho, tos y dificultad para respirar y orinar.
Si bien volvió a consultar con su médica, esta le aseguró que se debía a que utilizaba una faja de contención y era fumadora, por lo que le recetó un analgésico, un protector gástrico y la ingesta de abundantes cantidades de agua.
La tos y los dolores continuaron, por lo que la profesional de la Salud decidió enviar una enfermera para que revise a la paciente. En paralelo, le recetó un jarabe en forma telefónica.
A los trece días de la operación, el 29 de agosto, García se desmayó en la cocina de su casa cerca de las 6.30, perdiendo el conocimiento. Al lugar llegó una ambulancia que le colocó oxígeno y la trasladó al Hospital Central, donde falleció a los pocos minutos por un tromboembolismo pulmonar.
Los tres hijos de la mujer –se reserva sus identidades- presentaron una demanda civil ante la médica y el Hospital Italiano considerando que existió un error de diagnóstico y abandono de la paciente. “Jofré en lugar de disponer la realización de estudios complementarios a fin de constatar cuál era el verdadero mal que aquejaba a González, decidió no darle mayor importancia al asunto y recetarle simple y telefónicamente un jarabe para la tos”, argumentaron.
Por esta vía reclamaron la suma de 894 mil pesos en conceptos de daño moral, gastos médicos y pérdida de chance.
Desde el nosocomio ubicado en Guaymallén contestaron que entre la cirugía y el fallecimiento la paciente no volvió a concurrir al Hospital. “Las complicaciones por las que falleció la paciente no guardan relación alguna con la prestación de dichos servicios sino que obedecieron a un deficiente control post operatorio totalmente independiente al Hospital Italiano”, explicaron.
Por su parte, la doctora alegó que “las dolencias constatadas en el cadáver descartan que la patología que produjo el fallecimiento haya podido tener 15 días de evolución y por lo tanto no posee ningún nexo causal con la cirugía”. “Manifiesta que el cuidado y control post operatorio fue el correcto y adecuado habiendo incluso asistido diariamente a la paciente en su domicilio por una enfermera que efectuaba las curaciones y controles de rigor”, agregó.
El caso fue resulto por la jueza María Luz Coussirat, quien liberó de culpas al Hospital Italiano pero si condenó civilmente a la médica y su aseguradora.
En el primer término, la magistrada consideró que el nosocomio fue solamente el lugar donde se hizo la intervención y que la cirujana no depende del hospital. “Se limitó a prestar el quirófano y el servicio de hotelería durante el día que la paciente permaneció internada y que la causa de la muerte en modo alguno tiene que ver con el servicio prestado”, detalló.
Con respecto a la médica, si bien actuó en correcta forma durante la operación, argumentó que a García no le dieron las indicaciones de las medidas antitrombóticas ni antes ni después de la intervención.
“De la historia clínica obrante en autos, no sólo se desprende que las mismas resultan absolutamente ilegibles, desprolijas, escuetas y desordenadas sino que además tal como lo sostiene el perito no es posible tener por cierto a partir de ella que la demandada haya efectuado un cuestionario previo a la intervención, a fin de establecer posibles riesgos de tromboembolismo”, estimó la jueza civil.
Es por esto que condenó al pago de 430 mil pesos, más intereses y costas, que serán repartidos en los tres hijos de la mujer fallecida.

Por Sebastián Salas / Diario Uno
 

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