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Sábado 26 de Diciembre de 2015

Una investigación muestra que la "muerte súbita" no es tan sigilosa

Sólo un 7 por ciento de quienes sufren la dolencia sobrevive. Ahora se sabe que en la mayoría de los casos, los afectados desestimaron síntomas.

Un nuevo estudio demostró que la llamada muerte súbita no lo es tanto, y que quienes experimentan esos paros cardiorrespiratorios repentinos han desestimado síntomas previos que los alertaba sobre la catastrófica dolencia.

Los episodios de muerte súbita constituyen en torno al 50 por ciento de los fallecimientos asociados a la enfermedad cardiovascular. No en vano, el porcentaje de personas que sobreviven a un paro cardíaco repentino es inferior al 7 por ciento.

El afectado, que fallecerá en caso de no ser reanimado en cuestión de minutos, no llega a ser atendido por un médico. Y a ello se suma que el porcentaje de la población general que sabe practicar una resucitación cardiopulmonar (RCP) o usar un desfibrilador es mínimo.

Sin embargo, las paradas cardíacas repentinas quizás no lo sean tanto. Como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto Cardíaco Cedars-Sinaí de Los Angeles (EEUU) y publicado en la revista Annals of Internal Medicine, los pacientes que sufren esos trances suelen experimentar síntomas de alerta ya desde un mes antes de que se produzca el episodio.

Sumeet S. Chugh, director de la investigación, señaló que "la muerte súbita en la mediana edad tiene graves consecuencias para la sociedad, pues las personas afectadas son por lo general el principal sostén de sus familias. Además, menos de un 7 por ciento de los pacientes sobreviven al episodio, lo que tradicionalmente ha dificultado enormemente la identificación de los síntomas. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que podemos utilizar un nuevo enfoque médico para predecir y prevenir esta condición devastadora".

El estudio, llevado a cabo con la participación de 839 personas que, con edades comprendidas entre los 35 y los 65 años, habían padecido una parada cardiorrespiratoria repentina, identificó como síntomas comunes la presión y el dolor de pecho intermitentes, la falta de aliento, las palpitaciones y otros síntomas como las náuseas y el dolor abdominal y de espalda.

Los resultados constatan que hasta un 51 por ciento de los participantes experimentó algún síntoma de alerta, sobre todo dolor en el pecho, antes del paro cardíaco. Es más, el 93 por ciento de los participantes que habían experimentado algún síntoma lo volvió a notar durante las 24 horas previas al episodio. Sin embargo, solo un 19 por ciento de los mismos llamó a los servicios de emergencias.

Alertas. Eduardo Marbán, coautor del estudio, "nuestros resultados ofrecen una buena razón para no ignorar estas sensaciones inusuales por muy vagas que puedan parecer. Y es que siempre es mejor buscar atención médica inmediata que arriesgarse a morir de forma repentina".

La tasa de supervivencia de los pacientes que, una vez experimentados los síntomas de alerta, acudieron a emergencias médicas se elevó al 32 por ciento, mientras que los que no solicitaron ayuda antes alcanza a un 6 por ciento.

Sumeet Chugh concluyó que "ahora contamos con desfibriladores implantables, dispositivos quirúrgicos que actúan como un salvavidas a largo plazo para los pacientes que padecen un paro cardíaco repentino. Además, dado que ahora nos damos cuenta de que la muerte súbita quizás no sea tan súbita, podemos aumentar la educación y concienciación al respecto tanto de los pacientes como de los profesionales sanitarios".

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